Alicia Cortés, Licenciada en Económicas
Con el mes de mayo, son varias las festividades que se celebran cultural y tradicionalmente en España, y si concretamos, de un gran interés las celebradas en Andalucía, como la reciente feria de Abril en Sevilla, los Patios en Córdoba, las Cruces en Granada, etc. El buen tiempo y las festividades animan a los ciudadanos a vivir las fiestas tradicionales en la calle.
En todas estas festividades, ferias, etc., es imprescindible la existencia de la figura de casetas municipales, barras, terrazas, recintos feriales y variedades de espectáculos. A veces, por la falta de información te puede dar miedo sentarte en alguno de estos chiringuitos, por no conocer los precios y porque no estás dispuesto a sufrir desagradables sorpresas en la factura. Pero esto no debería ser así, ya que existe una legislación que protege al consumidor, el cual siempre debe de estar informado para tomar una buena decisión libre, sin engaños y sin sorpresas. Sabías qué en las casetas, siempre que sean de titularidad pública o de entrada libre, deberán exponer a la vista del público la lista de precios de comidas y bebidas, e indicar, en su caso, la distinción entre precios de barra y mesa. Así como que los alimentos deben estar en vitrinas y no ser manipulados directamente con las manos. Si esto no ocurriera así, el consumidor puede libremente denunciar la vulneración de sus derechos, pidiéndoles el libro de las reclamaciones, porque tienen la obligación de tener hojas de reclamaciones a disposición de los consumidores que las soliciten, aunque se esté en la feria.
Además de esto, las casetas deberán disponer de una póliza de seguros actualizada para la cobertura propia y de responsabilidad civil ante terceros y deberá contar necesariamente con aparatos extintores en perfectas condiciones de uso y mantenimiento. Además debe instalarse uno por cada módulo o tantos como corresponda a su superficie, en lugar visible y de fácil acceso como contar, igualmente, con un botiquín de urgencias con los medios mínimos que exige la normativa sobre Seguridad e Higiene en el Trabajo.
Hay que tener especial cuidado con la compra en aquellos puestos ambulantes que puedan ser clandestinos o ilegales, ya que no está garantizada la seguridad o salubridad de los productos que ofertan. Estos puestos sólo tienen permitida la venta de aquellos productos o servicios autorizados por el gobierno municipal, por ello, mucho ojo y cuidado.
Y por último, comentar que en muchas ocasiones, existe la presencia de los relaciones publicas que a través de sus dotes comerciales y casi siempre con una publicidad o tarjetas te ofrece una oferta que sirva de gancho para que te decidas por ese lugar. Pues bien, en varias ocasiones, se suelen saltar la oferta, se hacen los locos o incluso se atreven a decir: “no esa bebida no entra”, si no hay nada especificado que sea elegible, te están engañando. Ante esta situación, invito a los consumidores, a que sin lugar a dudas ni vacilo se releven ante eso y no permitan que les engañen. Ya que la publicidad siempre es vinculante, y nunca debe de dar corte o vergüenza ante un engaño.
Sin más, a disfrutar de las ferias y del tiempo de ocio.
