viernes. 07.10.2022

¿Pero hay colegios o no?

María López Cervantes
María López Cervantes

¿Pero hay colegios o no? ¿Y entonces se sabe ya cuando puedo abrir el bar? 

Son las cosas que me preguntan, que hacen arder mi teléfono desde hace más o menos 24 horas, y cuando pregunto ¿Pero qué me dices? La respuesta es ¡Si lo ha dicho Moreno, el de la Junta!

Así, sencillamente no. Imaginen lo que supone esta situación en Garrucha, donde vivimos de la hostelería, de la playa, del turismo, en definitiva.

La situación generada por el Covid19 es tan nueva, tan preocupante y ha generado tantos miedos y estados de ansiedad en la población que, sinceramente, resulta hasta contraproducente anunciar medidas hasta que no se tenga la certeza de que se podrán tomar. 

La primera de ellas es la vuelta a los colegios para el día quince de mayo, y aunque se haga con la mejor de las voluntades, con la intención de dar un rayo de esperanza a las familias, la constante provocación en redes sociales, el ánimo implícito dado por muchos para criticar cualquier decisión que se tome con el fin de generar dos bandos, está provocando más dosis de ansiedad y miedo que de esperanza.

La apertura de las playas, de los bares y de los hoteles conlleva la misma dosis de necesidad de posponer las declaraciones al momento en el que se pueda anunciar algo tangible, porque por una parte tenemos a quienes tienen la imperiosa necesidad de volver a la normalidad por la propia subsistencia de sus familias, y de otra, los que ven  o entienden que sus espacios van a ser invadidos salvajemente cuando aún no sabemos si estamos a salvo o no de la mayor crisis sanitaria que conocemos en nuestras vidas.

Esta situación no se hubiese generado si realmente todos hubiésemos remado desde el principio en la misma dirección, no poniendo en duda cualquier medida ni lanzando las hordas propias en redes sociales contra nadie, pero al final lo que nadie espera es recibir una dosis proporcional de su propia medicina, que es lo que ocurre en estos momentos cuando se anuncia un día por la Junta de Andalucía una medida que al día siguiente obliga a salir corriendo para decir que se ha sacado de contexto.

No es momento de reproches para nadie, ni mucho menos de empezar una carrera para ver quién es el que toma antes las medidas para que la gente pueda volver a la calle o lo niños a los colegios, sino que es momento de seguir hasta el final el plan trazado y en el que sólo había una cosa clara, y no era otra que las medidas de protección de las personas no se tomaban desde el espectro político, sino desde el científico técnico.

Si realmente se hubiese pretendido poner en funcionamiento los colegios se deberían estar preparando los centros, desinfectando, señalizando para poder guardar las distancias recomendadas en las aulas, en los patios, en los accesos. Y todo eso requiere preparación, inversión, material y una serie de servicios que una vez más van a ser los ayuntamientos quienes tengamos que afrontar, costes extraordinarios incluidos, cuando nuestras cuentas corrientes están que no les cabe ya una mascarilla más o un nuevo contenedor de lejía. Dicho de otra manera, nos hemos quedado a cero y por mucho que se anuncien repartos igualitarios que luego no llegan, la situación no va a cambiar. Lo saben ellos, y lo sabemos nosotros.

Sólo hay una cosa que pedir ahora por el bien de toda la población, y es que no se generen falsas expectativas, que no se anuncie lo que no se tiene la certeza de que se puede cumplir, porque más vale llegar un día tarde en una situación como ésta que liar la que se está liando por decir cosas que no podrán ser y antes de tiempo.

Puede que sean declaraciones que se han sacado de contexto, pero ante eso no hay más remedio que no hacer declaraciones por estar, por salir, y reservarse para cuando realmente se tengan cosas que anunciar.

María López Cervantes, alcaldesa de Garrucha

¿Pero hay colegios o no?
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