Para ese viaje
Patricio González
Ha ocurrido como en las corridas de toros con carteles de categoría en las que se crea una enorme expectación y que, luego, terminan en una profunda decepción.
Con la reunión de Londres entre los Ministros de Asuntos Exteriores de España y Gran Bretaña ha ocurrido lo mismo. “Londres y Madrid”, dice el comunicado, “animan a Gibraltar y a los pescadores de La Línea y Algeciras a llegar a un acuerdo”.
En resumen, el Ministro británico de Exteriores, Hague le ha dado a García-Margallo con la puerta en las narices. Limitándose a palabras de buena voluntad en relación con el arreglo amistoso del conflicto pesquero pero lavándose las manos como Pilatos, devolviendo el tema a la propia fuente del conflicto: Gibraltar.
A García-Margallo no le ha quedado más remedio que rebajar el nivel de interlocución, designando como interlocutores a las cofradías de pescadores de La Línea y Algeciras.
Dudo que los interlocutores puedan solucionar el problema. Puede, incluso, que la tensión aumente.
La verdad es que para este viaje no hacían falta alforjas ó lo que es igual, no tiene sentido que el Ministro García-Margallo se desplace a Londres si William Hague no tiene ninguna voluntad de hablar en serio del conflicto.
No hay que olvidar que la Royal Navy ha elevado la tensión al intervenir e impedir a nuestros pescadores pescar en unas aguas en las que el Reino Unido no tiene ningún tipo de soberanía.
El Gobierno de España debe mostrar firmeza y también hacer valer nuestros argumentos y derechos en Londres.
Lo que no puede hacer de ninguna de las maneras el Gobierno de España es dejar a los pies de los caballos a nuestros pescadores que hoy más que nunca deben sentir que no tienen a nadie que les respalde y que son ellos mismos los que se tienen que buscar la solución que puede pasar por aceptación de temas que en ningún caso corresponde a ellos.
Que luego nadie se venga a engaño. Lo que acepten los pescadores es lo que valdrá y España ya no podrá decir nada.