viernes 15/10/21

Oportunidades de la adversidad para Carboneras

Javier Salvador, teleprensa.com

Almería es una provincia que tiene que empezar a tener muy claro que su actual tejido político no brilla precisamente por tener ideas geniales que permitan desbloquear viejos o nuevos proyectos que puedan dar luz a esos anhelos y necesidades, o sencillamente convertir las adversidades en verdaderas oportunidades.

En treinta años de ejercicio de esta profesión de juntar palabras he escuchado de todo en tertulias, entrevistas, conversaciones y reuniones en las que siempre hubo una idea buena entre decenas de barbaridades, pero uno de los mejores métodos de planificación estratégica son precisamente las tormentas de ideas. Y claro, en esta sociedad nuestra hemos conseguido que todo aquel que tenga una buena idea e intente iniciar un proyecto, más o menos lógico, al final se le convierta en una verdadera pesadilla. El principal factor de conversión a ese polo opuesto de oportunidad, la pesadilla, suele ser la envidia de aquellos que ven en una idea del prójimo una fórmula para triunfar, hacer dinero o ganar protagonismo. Vamos, que somos capaces de quedarnos sin cambios con tal de que el vecino no gane la partida.

Y voy a poner algunos ejemplos. 

Hace años, lo recuerdo perfectamente, un promotor inmobiliario en aquellos tiempos extraordinariamente solvente, propuso convertir el edificio de Correos, en pleno centro de Almería capital, en un moderno edificio de oficinas y servicios. Convenios, cesiones y todo lo necesario para realojar el servicio postal en un lugar más acorde con sus necesidades futuras. Pues eso, en un principio pareció una gran idea, luego les frieron a pegas y el edificio que está en pleno centro de la ciudad lleva cerrado años y años. Total, que no existirán prisas de actuación hasta que un colectivo okupa entre a saco en las instalaciones y lo convierta en un centro social a su manera.

Por la misma época otro promotor, y creo que de la misma familia, propuso hacerse cargo del coste de soterramiento de las vías del tren en Almería a cambio de los derechos de urbanización de la zona, y obviamente con unas alturas que le permitiesen rentabilizar la operación. Nada de nada, ahí estamos aún con la pelea sobre el soterramiento un jodido paso a nivel, con el ave a punto de llegar y una empresa pública creada hace años para dar una solución que nunca llegó a subirse a ningún tren.

En la zona que llegaba Ikea, que urbanizó la sociedad pública municipal de vivienda para agilizar la operación y que ahora se convertirá en un estercolero hasta que se de una solución, pese a quedarse con una pinta impresionante, un conocido inversor de Almería pretendía hacer una torre de viviendas y bajos comerciales. Todo un proyecto del carajo que obviamente no se permitió, porque cómo se le va a permitir a nadie ganar dinero si no viene de la mano de la mafia de turno. Pues eso, a lo más que se ha llegado es a construir un Lidl y un aviso de Ikea que ya no llega. Que manda huevos. Igual la solución está en permitir, con toda urgencia, la instalación de un nuevo centro comercial como el que iba a construirse por encima del tanatorio, en la entrada de la autovía que conecta con Carretera de Ronda. Pero claro, volvemos a lo mismo, si los proyectos no vienen de la mano de los de siempre tampoco tienen viabilidad.

Pues ahora imaginen, y en pocas líneas que no me queda espacio, que ante la salida de Endesa de Carboneras nos llevamos allí los ferrys que hacen el trayecto Almería-Melilla-Nador-Orán-Ghazaouet. Sacamos la operación Paso del Estrecho del centro de Almería, le damos una actividad económica compensatoria a los carboneros y en la capital nos queda una dársena comercial convertible en Puerto-Ciudad sin tener que recalificar un solo metro de suelo. Es más, las recalificaciones para ellos, para los carboneros, que puedan convertir el espacio más contaminante de Almería en modernas urbanizaciones con campo de golf a cuatro kilómetros de la playa más famosa de España, la de Los Muertos, y a diez más del sitio de moda para veranear y que urbanísticamente da muy poco más de si, que no es otro que Aguamarga.

¿Alguien cree que un plan así daría menos trabajo que una central eléctrica de carbón?

Tenemos que aprender que la ocasión no sólo hace al ladrón, sino también a los hombres grandes. Y la verdadera pregunta es si tenemos adversidades, oportunidades o falta de imaginación.

Oportunidades de la adversidad para Carboneras
Comentarios
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad