Patricio González
No es Bien de interés cultural, no ha suscitado tantos comentarios y desasosiegos como el del Puerto, pero también nosotros tenemos ó, mejor dicho , teníamos nuestro propio vaporcito del Puerto que iba a Gibraltar.
Tiene tanta ó más historia que el de Cádiz. Llevaba y traía a nuestros trabajadores de Gibraltar. Cuando yo era pequeño gustaba de acercarme a la entrada del Puerto que era donde atracaban. Y lo digo en plural porque eran dos, el “Aline” y el “Punta Europa” que hacían sus travesías a diario para llevar y traer trabajadores de Gibraltar. Y antes que estos también había habido otros con los mismos nombres y la misma travesía.
Hace algunos años, un periodista de Gibraltar, un señor mayor, me comentaba, con cierta melancolía, que muchos gibraltareños venían a mediodía en el barquito para tomarse unas copitas en la acera de la Marina. Allí donde estaban “La Langosta Dorada” y el “Aperitivi”.
Nuestro vaporcito forma parte también de nuestra historia común con Gibraltar, esa historia de amor y odio que siempre nos ha separado pero que indefectiblemente también nos ha unido. Luego, con el cierre de la frontera desapareció. Estuvo un tiempo haciendo la travesía de Algeciras-La Línea para marcharse definitivamente , según me han dicho , al sur de Italia donde , todavía uno de ellos sigue haciendo travesías por Sicilia.
La apertura de la frontera no trajo el restablecimiento de esta línea. Ni siquiera el Acuerdo de 2 de diciembre de 1987 sobre utilización conjunta del Aeropuerto de Gibraltar. Aquella noche y en el mismo sitio donde se firmó este Acuerdo de utilización conjunta entre España y Gran Bretaña, se firmó un segundo acuerdo que era, precisamente, el de la conexión marítima entre Algeciras y Gibraltar y que no tenía nada que ver con el del Aeropuerto. Y por tanto, no estaba sujeto a ninguna condición como el otro. Por diversas circunstancias entre las que se encontraba la oposición de un Alcalde de nuestra comarca que no veía mas allá de sus propios ojos, este enlace marítimo no llegó a ponerse en marcha.
Hace un año, por fin, se volvió a ponerse en marcha, pero las cosas tienen sus tiempos , y ahora, parece ser, que no es rentable, además de las pegas (nuevamente) que le ha puesto desde su inicio, el Puerto de Algeciras. Y hace sólo unos días, nuestro vaporcito ha dejado otra vez de hacer la travesía. Sin ruido, sin nadie a quien le de pena, con esa falta de autoestima que , desgraciadamente, siempre tenemos en nuestra comarca. Un adiós triste de nuestro, sentimentalmente, Bien de Interés Cultural aunque no sea oficialmente.
Si esto fuera en Cádiz, se habría formado la grande para que no desapareciera.
