Andrés de Lucas, Presidente CIT
Es increíble. Me doy de bruces con este titular grandioso: “EL TOYO ROMPE LA ESTACIONALIDAD CON 25.000 TURISTAS EN 3 AÑOS”.
Uno, que por defecto o por exceso, lee cada día una media de tres diarios nacionales más algunos locales (sí, ya sé que no es sano) está más que acostumbrado a no dar crédito a los planteamientos o datos que con demasiada frecuencia se exponen sobre determinadas cuestiones. En general no me merece la pena ponerme a dar una réplica, tanto si la información peca de puerilidad como si lo hace de falta de rigor. Y me refiero tanto a la amplificación como a la información generada y lanzada desde “el epicentro de la noticia” que se supone que es donde se analizan los datos y se sabe qué es lo que hay que hacer. Tendría que estar todo el día dedicado a ello y como comprenderán, además tengo que trabajar.
Pero cuando se habla de Turismo, Cine y Formación, reconozco que me pisan el cayo. Ahí algunos tenemos mucho que decir. Sobre todo cuando nuestra forma de hacer resulta avalada por los buenos resultados y no se queda en intentos de renovación ilustrados con poses a lo Wall Street. Entonces me convierto en una pira ardiente y me estallan respuestas por todos los poros. Seamos serios, señores, de una vez, y no contemos lo que no es, que corremos el riesgo de que más de uno y más de dos se lo crean, como pasa con todo lo demás… Y como éste es mi negociado aquí sí voy a echar un rato de mi sábado, lo que sin duda no haría ninguna persona juiciosa del Ayto de Almería, sector turismo, que sencillamente estaría disfrutando de la tarde, y si acaso, ya mañana… pues ya se verá, ¿no?
Y voy al lío: resulta que ahora la Estacionalidad que nos mata está ya solucionada. Con un par. ¿Y no nos habíamos dado cuenta los profesionales del sector que estamos en el minuto a minuto? ¡La primavera ha venido y nadie sabe cómo ha sido! Y tanto… Porque ahora se añade a la temporada clásica un mes por delante y otro por detrás y ¡et voilà¡. Ya tenemos el Nespresso de la gestión hotelera. Máximo de aroma y de sabor. O sea: abrimos POR FIN Mayo y Octubre, dos meses fantásticos de toda la vida en Almería,(que lo que tiene delito es que a nadie se le haya ocurrido hacer esto en décadas) y a correr. Plas, plas, cae el telón. Una función magistral. Los trileros- que no los artistas- se pueden ir a descansar. Porque veamos la trampa: si en estos meses de nueva temporada incluimos los clásicos Junio, Julio, Agosto y Septiembre, no estamos hablando de estacionalidad, hablamos de temporalidad alargada. Para conseguir 25.000 nuevos turistas en 3 años, que si lo miran bien, no son sino 8.000 cada uno de los 3 años. Estas trampas no, por favor.
YA NO CUELA. Hablemos con conocimiento de causa y digamos las verdades: la Estacionalidad sigue siendo que no se abran los alojamientos hoteleros, con todos los servicios aparejados que conllevan, desde el 15 de Octubre o el 1 Noviembre hasta el 15 de mayo, en la denominada temporada baja local, que comprende fiestas intermedias como puentes y Semana Santa. En la que por cierto, NO abre la mayoría de establecimientos. ¿Ustedes se han fijado que cuando llegan estas fechas y tenemos una semana espléndida climatológicamente, las playas de Almería no salen en los telediarios? Todo es Málaga Valencia, Alicante, Barcelona. Nosotros seguimos con el cartel de “Cerrado hasta el Verano” que es lo mismo que decir “Cerrado por Estacionalidad”. Que yo traduciría por “Cerrado por Enfermedad”. Porque ya nos vale ser la zona de España con más horas reales de sol y no sacarle rendimiento, no ya en mayo y octubre, que es de perogrullo, sino el resto del año, exceptuando quizá algún tiempo para puesta a punto y descanso del personal.
Y ahora voy trufando noticias publicadas con mi opinión al respecto:
“El pasado verano Andalucía en general contó con buenos datos turísticos por incrementos en las pernoctaciones hoteleras, en la llegada de viajeros extranjeros y en ocupación; no obstante, los datos correspondientes al invierno son muy preocupantes, ya que seguimos con el record de hoteles cerrados”. Hablamos de Almería, obviamente.
Nos hemos llegado a conformar con compartir pódium con Cádiz y Huelva, dos grandes ciudades y enclaves Turísticos que están en el Atlántico y desde el punto de vista comercial no puede favorecernos menos compartir titularidad con ellas como provincia de temporada. Nos negamos rotundamente a eso. Almeria está en el Mediterraneo, tiene muchas ventajas aunque también carencias. Las primeras las conocemos todos, las segundas, lo mismo. Digamos, con todos los respetos a Cádiz y a Huelva, que nosotros estamos en aguas mediterráneas, una diferencia climatológica nada baladí. Pero no sabemos qué oficina turística del Ayto de Almeria o funcionario despistado de nuestra provincia sigue en otro planeta (desde hace años) y no pone el acento en esto para que no se nos asimile, en características, a aquellas.
Y sin embargo a nadie se le escapa que tanto en Almería como en Huelva siguen cerca del 80% de hoteles cerrados, a pesar de la diferencia crucial que acabo de apuntar…¿Pero cómo podemos estar repitiendo como papagayos los datos que se dan en los periódicos, poniendo a Almería en el mismo nivel que Cádiz o Huelva y achacándolos a los mismos problemas? ¿Es que nadie se hace la misma sencilla reflexión que acabo de hacer yo?
Intentaré explicarme, confiando en que los gurús del turismo de la provincia consulten los datos e informes del mercado Internacional.
“La estacionalidad es una lacra y una de las sombras de nuestro turismo”, la industria más importante para España – y Andalucía- donde la construcción es actualmente residual. Este viejo problema de la estacionalidad, que mejoró muchísimo en los años 90, se está incrementando en una doble vertiente: cada vez hay más hoteles de temporada y los que ya lo son abren menos tiempo", (Fuentes periodísticas y CIT Almeria).
¿Y saben por qué? Porque un gran número de ellos son negocios familiares, mal adaptados a las nuevas circunstancias y al mercado surgido de la larga crisis y del comportamiento del turismo frente a los conflictos internacionales, que nos ha otorgado un status de país fiable y seguro que, desde luego aquí, no estamos aprovechando mínimamente bien. Sólo nos dejamos llevar por la inercia, sin control sobre ello, ni estrategias frente a posibles cambios. Como consecuencia no se VENDE, se despacha. Lo que nos lleva al quid de la cuestión: la falta de gestión pura y dura.
Por supuesto también tenemos hoteles de empresarios valientes que sí abren todo el año, no quiero desmerecer su empeño diciendo que no existan. Pero sigamos fijándonos en los habituales, grandes o pequeños, que abren sus puertas menos de cinco meses al año. Este hecho repercute en sus trabajadores, fijos-discontinuos, que tienen menos prestaciones por desempleo, ya que para tener cuatro meses cubiertos hay que trabajar 365 días al año en total.
Como Gestores de Hoteles y Asociación de Empresarios, sufrimos ya demasiado este problema por no hacer un replanteamiento general de la situación. Es ya de máxima urgencia cambiar la mentalidad de algunos funcionarios que tras una oficina turística del Ayto no diferencian al turista de larga duración del de uno de fin de semana. Recíclense, señores o dejen paso, y tomen conciencia de que esta industria ya no funciona como en los 90 , donde muchos de esta provincia parecen haberse anclado y no digo pocos, condenándonos al resto a tener que escuchar lo que escuchamos y a ver impotentes que no avanzamos nada. ¿Hasta cuándo?
Y voy al Toyo, parte del titular de este artículo y causa de su escritura. El Toyo, ese proyecto fallido que dura ya más que un día sin pan, esa magnífica zona que en cualquier otro sitio, me atrevo a decir, del mundo, sería una urbanización potente, rentable y un lugar para el ocio y para la vida realmente apetecible.
Pues bien, sepan que se han presentado proyectos viables para el Toyo de importantes dimensiones, se ha ofrecido al Ayuntamiento abrir los hoteles TODO EL AÑO con un plan de retorno de inversión, se han traído INVERSORES con cara y pelo, Gestores profesionales para el campo de golf, y la respuesta siempre es silencio administrativo o juego del escondite. ¿Les suena a ustedes la estrategia del silencio para el abandono por cansancio?: “Ahora es mal momento”. “Lo pasamos a los responsables”. “Lo pasamos a su valoración”…En lugar de seguir la pista, contrastar información aportada, licitar lo posible y poner a Almeria en los puestos de salida y no dejarla varada en el Atlántico. Mientras, se suceden lastimeros y cansinos los titulares sobre nuestra pobre ocupación hotelera en el invierno. ¿No parece una broma? Pues no lo es. Es más bien una falta de eficiencia descomunal que casi nadie se ha atrevido a denunciar o al menos, divulgar. Muy cerca de aquí, en Murcia, nuestro Grupo gestiona eficazmente un resort al que hemos invitado a Ayto.de Almería a visitar para que vea in situ el modelo de gestión que le hemos propuesto, para que compruebe cómo está en el 90% de ocupación, no ya en junio, ¡en enero y sin el mar al lado!. Como ya habrán adivinado, aún estamos esperando que alguien competente del consistorio acepte la invitación y se ponga a trabajar. Deben estar muy ocupados buscando a quién encargarle un plan estratégico para la ciudad…Mientras tanto el Toyo se desangra lentamente, con un operador que sin duda llevará en su paquete de venta, “Congresos” (¿Pero cuándo se utiliza su Palacio de Congresos? ¿Alguien lo programa y comercializa? ¿…En verano?); y “Golf” (¿Para 20 días? Porque les recuerdo que el jugador de golf, y de esto sabemos un poco, se marcha en mayo y no vuelve hasta finales de septiembre, NO soporta el calor para jugar. Pero como nosotros lo valemos y somos más listos, cambiamos las reglas del juego. Qué barbaridad) además del consabido sol y playa, ahora ya a la vera de la marca “Cabo de Gata”, menos mal. Sobre lo cual más adelante les diré algo que seguro, no saben…
Así que ya nos explicarán los servicios que ofrece el Toyo, para lo que podía/debía ofrecer: 0+0=0. Y el orden de los factores no altera el producto.
Servicios son los que estamos presentando en proyectos que ya hemos comentado y que están a disposición de la Provincia. Servicios son los que se están ignorando. Más verdades del barquero: los turistas de temporada, en su gran mayoría llegan solos. Cuando hay que trabajar la venta es para los meses de Noviembre a Mayo, ahí está la estacionalidad, que sería “no estacionalidad” si esto se hiciera. Por ejemplo, abriendo el Toyo para que el jugador de golf vaya en sus meses naturales de temporada. Por ejemplo, atrayendo al turista de Congresos y Negocios (para lo que habría que montarlos, claro… buuffff!) Todo lo que se publica que no contenga este punto de vista, es tramposo y falto de realismo. ¿Avanzamos? ¿Cómo? No tenemos ni una Asociación de Hoteleros fuerte. Existen, como en casi todas partes, varias pequeñas. Una regentada por una Institución y otras sin beneficio. Cuando hemos intentado, por activa o por pasiva, demostrar que tiene mucho más sentido una Asociación de Hoteles global, donde todos quepan y puedan comercializar sus diferentes productos con rigurosidad, ha sido imposible. Los que podían agilizarlo no han querido ni hablarlo, prefieren el aislamiento de su cortijo, Roquetas. ¿Será porque quieren la ayuda de la Diputación solo para ella? Así nos va. Parece ser que Baleares, Canarias, Costa del Sol están tremendamente equivocados por tener la suya respondiendo a las preocupaciones de todos... ¿Cómo podemos estar aun tan atrasados sin que nadie reaccione? La de Costa del Sol, que conozco muy bien y a la cual me siento muy unido, AEHCOS, es una referencia dentro del sector Internacional. ¿Cuál es la nuestra? Ninguna, simplemente tenemos cero referencia en Asociación Hotelera potente.
Debo decir que en los últimos meses, a pesar de todo, sí hemos logrado crear una, aún sin actividad, que esperamos en breve poner en funcionamiento: AEHCA: Asociacion Empresarios Hoteleros Costa Almería, donde caben todos y desde donde se comercializará el sector. Pero ¡Ojo! que hablamos de algo que debería estar funcionando ya mínimo 10 años, no es ningún invento de unos empresarios locos que venden humo, todo lo contrario. Deséenle larga vida y veremos cambiar algo las cosas. Pero así está todo. Si nos vamos al cine, verán cómo una provincia que hace cine y que está decidida a hacer de ello una seña de identidad, no tiene una oficina de la Film Commission que la conecte con el centro mundial del mercado de las localizaciones cinematográficas. ¡Por favor, que una isla de la Polinesia está más conectada y es más internacional que Almería, que forma parte de la península ibérica, dentro de España, ni más ni menos que en el Continente Europeo…! Pues nada, como si fuéramos una aldea de Camboya.
Otra de nuestras noticias relacionadas y doy por aplacada mi cólera de los justos del sábado y les dejo descansar, que no les quiero arrear con una sobredosis de mirada crítica nada más empezar la semana: “En el conjunto de la provincia existe un porcentaje elevado de los contratos realizados en la hostelería que fue temporal; aunque que el problema de fondo es más grave puesto que están disminuyendo las horas de trabajo. Hay muchos trabajadores que están dados de alta para cuatro horas y realmente echan ocho, lo que es muy preocupante, ya que aumenta así la economía sumergida y el perjuicio que esta sobreexplotación laboral supone para la calidad del servicio y, por tanto, del destino.”
UN GRAN PACTO es lo que necesitamos. Una asociación hotelera fuerte. No sólo lo decimos nosotros desde el Cit o como Empresa, lo decía no hace mucho Antonio Catalán, haciendo referencia a las malas condiciones laborales de las camareras de planta y ocupó las portadas de todos los telediarios. Qué cosa cuando el sentido común resulta ser un hecho extraordinario
Así que, señores que representan al sector del turismo en Almería: Dejen de hacer trampas dando titulares de opereta, creen una Mesa de Turismo con expertos, montemos entre todos la Asociacion de Hoteleros AEHCA y renueven a esos asesores que brillan únicamente en su casa. Rescaten de sus cajones los proyectos, inversores y fórmulas propuestas para poner en valor, entre otras cosas, al llamado “Toyo”, que han dejado plantados como si fuésemos Las Vegas y nos sobrasen actividades, inversores y proyectos. Que ya asombra sin límites el hecho en sí y duele la frustración de no saber qué decir a Inversores y gestores cuando en cualquier otra provincia se los estarían rifando. Por no hablar de los ciudadanos que deben de pensar que aquí no hay más cera que la que arde y que no hay talento o materia prima para hacer nada más. Ya ven que no es así. Se esta haciendo mucho que se frena y que no sale a luz pública. Aprovecho el párrafo y el tema, ya de paso, para pedir que dejen, en cambio, de poner obstáculos en el camino, por ejemplo, de empresarios de hostelería que con no pocos esfuerzos han conseguido hacer un pequeño reducto encantador en el corazón de la ciudad generando un tipo de cliente de calidad, como extranjeros con nivel adquisitivo alto, profesionales de la industria del cine- a los que tanto quieren proteger ahora–en rodaje por Almería, que cuando quieren descansar se encuentran con la charanga de turno a sus puertas y con una pena de vistas pudiendo ser estas de las más maravillosas que tenemos. Me estoy refiriendo al Hotel Aire y a la Plaza del Ayuntamiento, y al contrasentido de una ciudad que quiere vivir del turismo- y del cine- sin cuidar ni al turista, ni al profesional que viene a trabajar, ni al empresario que se deja las pestañas por traerlo.
Volviendo al Toyo- el cayo de mi pie- les dije antes que les contaría algo. En su día sugerimos que su Palacio de Congresos cambiara su nombre por el más conocido y comercial de “Cabo de Gata”, al no ser la palabra Toyo, ni atractiva sonoramente, ni una marca competitiva, y tener una acepción latina nada favorecedora en su significado, de “desastre” o “torpe.” Por supuesto nadie nos dijo “Oh, sí, qué buena idea”. Pero de la noche a la mañana hasta los hoteles se cambiaron el nombre, todo es ahora Cabo de Gata. Eso significa que cuando se le puso nombre a la zona, de vender sabían poco. Y aunque después de casi siete años no nos hayan dado ni las gracias, los que saben de qué hablamos entenderán ahora lo de “Desastre”.
Todavía esperamos- no sé si seré muy ingenuo- que haya políticos que después de este chaparrón se interesen por conocer lo que se está dejando de hacer, o almerienses que se sientan colmados y reclamen explicaciones, o mejor, acciones, y alguien le dé a estos proyectos la importancia que necesitamos, no ya nosotros. La que la propia Almería necesita como el comer.
Andrés de Lucas, presidente del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT)
