jueves. 04.06.2026

Musulmanes sin religión

José Carlos Cabrera Medina, Arabista y Mediador Intercultural

Esta semana nos hemos desayunado que una parte importante de los musulmanes españoles, o que estudian en nuestras escuelas, no se les atiende en las clases de religión.

Recuerdo que cuando yo estaba en el colegio, hace la friolera de 30 años, tenía un compañero de nombre Kaiss, que no iba a clase de religión, porque era musulmán. 

Es gracioso pensar ahora como veíamos las cosas en aquel tiempo, pero menos gracioso es lo poco que ha cambiado la mentalidad desde entonces. Kaiss no iba a clase de religión (a secas), porque él era musulmán, y esas horas la pasaba en el patio o en la biblioteca. 

Kaiss no iba a clase de región, porque la religión (a secas) era y parece seguir siendo la católica,  que es la única que se atiende en la escuela. Este era un caso en la Andalucia de los 80 donde Kaiss  y su hermano, representaba la excepción en un colegio de más de 3000 alumnos. Pero España ha cambiado mucho desde entonces, y los Kaiss y sus hermanos, ahora mismo en muchas partes de España y de Andalucia, no son la excepción, sino que son un motón de personas, casi 300.000 a las que no se les atiende en condiciones de igualdad. Y cuando uno no se le atiende en condiciones de igualdad se siente diferente, y muchas veces, esa desigualdad puede hacer crecer un sentimiento de rabia y descontento.

Actualmente hay un acuerdo con el gobierno marroquí para que determinados funcionarios atiendan lingüísticamente en algunos colegios a los menores que siendo sus padres marroquíes, no quieren que pierdan lazos culturales a través de la lengua con dicho país que les considera ciudadanos de pleno derecho. Incluso el Gobierno de Marruecos tiene un ministerio encargado de dicha labor, bajo la nomenclatura de Ministerio encargado de los marroquíes residentes en el exterior.

Yo trabajo para una ONG que intenta incidir en el absentismo escolar y una de las cosas que hemos detectado es que los padres marroquíes prefieren que sus hijos dejen nuestra actividad para ir a formarse religiosamente a las mezquitas, las cuales, como es sabido tienen diferentes tipos de financiación y pueden estar fuera del currículo reglado y aprobado de la Unión de comunidades Islámicas de  España (UCIDE).

No dejo de pensar en la matanza acaecida en Kenia la semana pasada donde el elemento común a toda la radicalización actual de los descontentos, es el de la juventud. De hecho la facción terrorista que opera en esa zona se llama  ألشباب Al-shabab (los jóvenes), y aquellas personas que se marchan a Siria también suelen ser jóvenes.

El trabajo en juventud y en igualdad de oportunidades, es fundamental para evitar y prevenir no solo la radicalización de una minoría de personas, sino la estigmatización de un colectivo, y el rechazo masivo (como ocurre en Francia) a una comunidad completa. Seguir sin trabajar estos aspectos de una forma consciente y teniendo referentes tan cercanos es irresponsable con respecto al futuro de los que nos sucedan.

9 de cada 10 musulmanes de nuestro país no son atendidos desde la escuela pública con respecto a sus necesidades religiosas, y el resto solo lo es de una manera muy sucinta. Esto representa más de un 90 % de jóvenes musulmanes cuya formación en ese campo puede ser nula, o sesgada, y por lo tanto engrosan un elevado número de perfiles vulnerables a una malintencionada interpretación de su propia religión.

Las cosas ocurren, pero nuestra parte de responsabilidad como comunidad deber de estar cubierta.

@cabreramedina1

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