José María Ortega
Este Tridente
es el último ripio
que hago a mi gente.
José María
ya ha dejado de serlo,
¿quién lo diría?
Pues yo lo digo,
ya nunca más podréis
contar conmigo.
Ya nada siento,
como antes de nacer;
el resto es cuento.
A mucha gente
le importará un comino
que yo esté ausente
Sólo seré
un amable recuerdo,
si os caí bien.
Como tributo,
recordadme en silencio
sólo un minuto.
Pero sí os pido
que busquéis el evento
más divertido
Como mi vida,
quiero que veáis mi muerte
de distendida.
Nada de rezos
que de nada me sirven,
ahorrad esfuerzos.
Esa energía
usadla difundiendo
paz y alegría.
A los amantes
de un mundo solidario:
¡ siempre, adelante !
Seguid la gesta,
haciendo del menor
persona honesta.
A mis dolientes:
¡ perdón por estos trances
tan estridentes !
No quiero llantos,
mejor, brindad por mí
con vino y cantos.
Gozad la vida,
que la nada en la muerte
es muy aburrida.
Y aquí El Tridente
se despide a su estilo,
ya en plena muerte.
