jueves. 04.06.2026

Menos ruidos y más nueces

Juan Antonio Palacios Escobar

La atmósfera política, y más cuando se acerca un proceso electoral , como en el caso de las elecciones catalanas, se llena de ruidos entre el sobedranismo, el independentismo, el españolismo o el derecho a decidir , le sobran descalificaciones y les faltan argumentos, rebosa demagogia y carece de rigor, abunda la palabrería y se echan de menos las propuestas de solución.

En demasiadas ocasiones vivimos imbuidos por nuestros miedos queridos lectores de TELEPRENSA.ES, y nos cuesta salir adelante por nosotros mismos, sin ayuda de nada ni de nadie, y la grosería de los momentos llenos de reproches e incomprensiones nos impide disfrutar de los instantes entrañables y llenos de magia.

Cuando nos fijamos en nuestro alrededor y enfocamos con atención todo cuanto nos rodea, nuestro juicio y nuestro análisis se encuentra con un dilema que a veces nos coloca en la tesitura de tener que elegir entre lo bueno y lo mejor, o entre lo malo y lo peor.

En el camino permanente hacia la consecución de objetivos, tenemos recaídas, recuperaciones y equilibrios, avances y retrocesos, desarrollos e involuciones. Nos llenamos de teorías donde necesitamos hechos y realidades. Nos movemos entre activos y pasivos, entre seguridades y riesgos, subidas y bajadas, crisis y estabilidades.

Conforme nuestra cabellera se va llenando de canas y añadimos años a la vida, nos damos cuenta que es conveniente ir sumando vida a los años, y no pretender de los demás lo que nosotros no somos capaces de darles,

Descubrimos que los mediocres son alérgicos al talento de los demás y en su necedad sin límites dicen NO a aquellos que no conocen, y rechazan sin reflexionar lo más mínimo aquello que son incapaces de comprender.

Necesitamos, si queremos construir una sociedad de mayor bienestar y justa, ideas frescas, y pensamientos distintos y distantes de lo que hoy se lleva y no aportan soluciones a que seamos y vivamos mejor.

Estamos hasta las narices de tesis plúmbeas y aburridas, de alardes de bravuconería y chulería que solo nos hacen perder lamentablemente nuestro tiempo sin ofrecernos ninguna salida.

No resuelven nada la conformidad y el uniformismo, una sociedad narcotizada, unos líderes de pega amaestrados por los poderes económicos y unos agentes sociales sumisos y adormecidos por la política del clientelismo y la subvención.

Al borde del abismo, siempre es preferible, por mucho que nos cueste mantener la serenidad, ejercitar la sabiduría y buscar la armonía, que dejarnos llevar del resentimiento, arrastrar por la venganza y ser esclavos del odio.

Siempre es bueno, el no perder la capacidad de levantarnos cada día con novedosas perspectivas por delante, como la jornada ideal para emprender y realizar nuevos proyectos.

Lo peor es contagiarse de los sucios entresijos de los mediocres, y terminar entre entristecidos y acosados por nuestros propios sentimientos, perdidos, taciturnos y desencantados en el mar de la desilusión.

Prefiero menos ruidos y más nueces, menos predicar y más dar trigo, y que cada instante que nos toque vivir sea un hallazgo, cada día un descubrimiento, en el que las palabras no sean el fin en sí mismo si no un vehículo en el que ir montados para encontrar nuevas oportunidades en nuestro camino y saber aprovecharlas.

Me gusta que cada vivencia sea como un recargar pilas, y poder contar a los demás que tienen la calidad de lo inesperado, la fuerza imaginativa y creadora de llevarme por las corazonadas.

Menos ruidos y más nueces
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