Me da igual, yo no voy a votar
Zulay Montero, teleprensa.es Granada
A escasos días de las Elecciones Europeas, bombardeados por panfletos, publicidad, pretendidos debates electorales y actos de campaña. Aquí a nadie parece interesarle votar. Los datos predicen una de las mayores abstenciones de la historia de la Democracia ¿le importa a alguien?.
La desilusión, el tedio, escuchar solo malas noticias y ver a nuestro alrededor como todo parece ir a peor ha terminado por influir en nuestras vidas, en nuestras decisiones.
Alcanzamos un punto en el que nada importa “Me da igual lo que diga la izquierda y la derecha, son todos iguales” es una frase que cada vez se escucha más y da, o debería dar mucho miedo.
Votar es un derecho y como derecho debe ser, no solo valorado, también exigido. Cuando renunciamos a votar estamos dándole el poder completo a los demás de decidir sobre nuestras vidas y futuro. Es más fácil pensar que un voto no cambiaria nada, pero lo cambia todo a nivel personal.
La Democracia llega hasta donde llega, y la opción que nos ofrece para indicar lo que nos gusta y lo que no, es el voto. Votar o no votar, no es una decisión que deban tomar por nosotros los partidos. Se trata de una opción personal, que debe estar fundamentada. Y no por ellos, por nosotros. Para no perder el derecho a nuestra individualidad
No diré que el derecho al voto costó mucha sangre y esfuerzo, ni que la abstención beneficia a los poderosos, tampoco recordaré las mentiras de unos y otros. Estamos hartos de escucharlo, cansados de que nos digan a quien votar y por que. Y hay que recordar, aunque no nos apetezca seguir dándole vueltas, que eso es algo que solo puedes decidir tu.