Manda huevos, pero… ¿sabemos elegir los que queremos?
Alicia Cortés, licenciada en Economía
Los huevos, un alimento que a diario está presente tanto en las cestas de los consumidores como en sus dietas. Todo el mundo, lejos de gustarle más o menos, los ha adquirido en alguna elección de su cesta de compra.
No sé si os habéis fijado en algo más que en el precio y tamaño de estos. Porque verdaderamente creo que no se tiene en cuenta mucho más en cuanto a la elección de este tipo de producto que estas dos variables, precio y tamaño. Quizá, sea ese el hecho de que no se haga mucha o casi ningún tipo de publicidad por parte de las empresas para darle un valor añadido, un valor diferencial, ya que el público objetivo en cuestión no está educado en este sentido.
Pues bien, considero oportuno que el consumidor tenga un conocimiento certero respecto a lo que está pagando y por lo que verdaderamente se está adquiriendo. La diferencia del precio, aparte del tamaño, es debido también al proceso o modo de obtención de este tipo de alimento. Hay varias formas de tener a las productoras (gallinas), y ello se traduce en la calidad de la obtención de sus huevos. Los hay desde los ecológicos hasta los obtenidos de gallinas enjauladas sometidas a sistemas industrializados.
El etiquetado de huevos corresponde a un código de números rojos que se graba en la cáscara de estos. Es una norma Europea que fue puesta en funcionamiento el 1 de enero de 2004; enumerando la gramática a la que debe acogerse este código. Los huevos europeos deben tener la fecha de caducidad desde el 1 de julio de 2005. La etiqueta es obligatoria en todos los huevos con categoría A de calidad.
Analicemos un código genérico para aprender a interpretar lo y saber lo que estamos comprando, y a partir del cual, se pueda entender cualquier etiquetado de huevo:
O XX AB CDE FGHIJKL M
Siendo,
0: la identificación de la forma de cría, que se relaciona con los siguientes códigos:
O, para la producción ecológica.
1, para la campera.
2, para la realizada en suelo.
3, para la de jaulas.
Inmediatamente después del código de forma de cría:
ABCDEFGHIJKLM: número que identifica a cada establecimiento, otorgado por las
Autoridades competentes de las comunidades autónomas. Este número estará compuesto por:
AB: dos dígitos correspondientes al código de la provincia.
CDE: tres dígitos para el código de municipio donde radique el establecimiento
FGHIJKL: código de siete dígitos que los identifique de forma única dentro del municipio.
M: número distintivo que permita identificar las manadas mantenidas en naves o edificios separados pertenecientes a una explotación o granja, que podrá añadirse con carácter opcional.
Leyendo dicho código tendremos el conocimiento de la procedencia, trazabilidad y calidad de los huevos que queremos que llenen nuestra cesta y estén presentes en nuestra dieta. De esta forma, el consumidor si puede tener el conocimiento para hacer una buena elección calidad-precio. No es lo mismo pagar un tamaño XL de “gallinas industrializadas” que unos huevos XL procedentes de una producción ecológica, aunque los consumidores se suelen fijar en XL y precio, obviando a veces este dato importante por desconocimiento.