Los hijos del PP
Marcial Vázquez
Una de las muchas preguntas que llevo tiempo haciéndome es si realmente existe alguien decente en el PP. No digo entre sus votantes, que claro que los hay, sino en su cúpula, en su élite dirigente. No solamente las dudas me asaltan por la sociopatía manifiesta empezando por Rajoy y terminando por el último concejal pepero que toque algo de poder real, sino porque sus viejas glorias, ahora más vigentes que nunca, también podrían encarnar el perfil de un psicópata de la política que necesita vomitar sobre la sociedad todo el odio y el rencor que llevan dentro. Y no será porque no tuvieron poder en su día, porque en el caso de Aznar fue imposible mayor poder concentrado en unas mismas manos. Que nadie lo olvide: Aznar siempre mandó más que Rajoy, y hasta incluso ahora es posible que le discuta el grado de poder real del actual presidente del Gobierno en el Partido Popular.
El problema político que tiene España no es nuestro sistema electoral ni nuestro sistema de partidos, sino el número de personas que han llegado a puestos de gran responsabilidad y que han demostrado no tener ni preparación técnica ni calidad humana, es decir, ni conocimientos ni alma, que es exactamente el diagnóstico del actual gobierno de la nación: son unos incompetentes sin paliativos y también unos gobernantes sin escrúpulos humanitarios o sociales. Advierte Aznar de la necesidad de poner a las administraciones al servicio de los ciudadanos y no al contrario, pero esta fantástica idea contrasta no solamente con las políticas ejecutadas por el PP sino que irían en la línea de las soluciones que él propondría si gobernase. Cuando toda la oposición “liberal” encarnada por el susodicho, Esperanza Aguirre y Pedro J a las políticas de Rajoy se concreta en la petición de bajada de impuestos, entendemos que por lo único que están velando estos 3 oportunistas es por su propio bolsillo. Por supuesto que todos veríamos estupendo una bajada de impuestos, pero no es lo único ni lo más importante para salir de esta crisis endémica que vivimos y que muchos desde la derecha nos explican que nos la merecemos. Ahora bien, siendo la bajada de impuestos algo deseable, sí es imprescindible la no subida de nuevo de los mismos.
El último ejemplo de la verdadera catadura moral del PP (último en el tiempo hasta ahora que no en el turno) ha sido el posponer 6 meses un plan que luche contra la pobreza infantil y que garantice a los menores de las familias más pobres 3 comidas diarias. A la derecha no le preocupa ni el hambre ni los niños, sobre todo porque los menores no pueden aún votar y no necesitan chantajearles para conseguir su voto. Que se jodan, como anticipó Andrea Fabra en un improperio que no solamente iba hacia los parados sino que se puede hacer extensible a todas sus familias. Esta ha sido la respuesta que, específicamente, ha dado la portavoz del PP, Susana Camarero: “Déjense de ocurrencias y de parches; y si quieren aplíquenlas ustedes en las comunidades autónomas donde gobiernen; estamos hartos de sus ocurrencias”.
Ante esto es obligado interrogarse: ¿cómo es posible tanta miseria humana en una diputada que cobra de los impuestos de todos los españoles, ricos y pobres?, ¿tan anestesiados estamos para que una política rebuzne semejante insensatez y no sea cesada fulminantemente de su puesto al día siguiente? La respuesta es simple: no la cesarán porque para el PP es mucho más grave que alguien llame “chochito de oro” a Soraya que el pisotear las políticas activas para combatir la pobreza y la exclusión infantil. Precisamente ayer recordé como cuando De la Riva llamó “prostituta” a Leire Pajín al PP no le pareció tan mal y al dirigente popular no le pasó nada. Por supuesto el concejal del BNG responsable de la imbecilidad de oro ya ha dimitido. El embudo de esta apostólica derecha, ya se sabe.
Todo cobra sentido con el tiempo, como aquellas polémicas palabras de Cospedal a puerta cerrada a la dirección del PP cuando explicó que los votantes del PP dejan de comer para pagar sus hipotecas. Y claro, entendemos por fin que se refería a los votantes del PP y a sus hijos. Me gustaría saber si alguna familia con dificultades para dar de comer a sus hijos seguirá planteándose votar al PP. Que dentro de 2 años políticos del PP tocarán a su puerta para pedirles el voto, está claro. La derecha en España ni tiene piedad ni tiene vergüenza. Sólo sobres y suspensos.