Las dos caras de la moneda
Amancio Landín, International Trading
La internacio- nalización es la meta de casi todas las empresas que ven los mercados exteriores como la tabla de salvación y la vía de crecimiento para los próximos años, mientras que en casa se arregla la demanda interna. Que con las medidas de “estímulo” fiscales, hasta ahora aplicadas, no es fácil que se anime (al menos en el corto plazo). Pero como nos repiten machaconamente en la exportación tenemos la tabla de salvación, la locomotora que va a tirar del tren, etc.
Eso si nuestra querida Europa cuenta con un pequeño problema, un Euro muy fuerte que no nos ayuda nada a vender fuera. En realidad nos penaliza, y mucho, frente aquellos países terceros cuya moneda de referencia o de intercambio es el dólar USA.
El Fondo Monetario Internacional en su última evaluación sobre nuestra situación ha valorado positivamente los esfuerzos que se vienen realizando para frenar el déficit en nuestro país, pero dudan de la fortaleza de los signos de crecimiento que venimos mostrando desde finales de 2013. Por encima de esto les preocupa, de sobremanera, las cifras de paro y aclaran que hasta que nuestra economía no crezca por encima del 2 % anual, el paro no va a descender de forma significativa. En la misma receta siguen insistiendo en seguir subiendo los impuestos directos, y como no son tontos, saben que eso no ayuda nada a la demanda interna. Así que “la gallina de los huevos de oro” es la exportación. Eso sí, hay que recordar que las recetas del FMI para países como España no tienen carácter vinculante, por lo que quedan en el ámbito de las recomendaciones.
D. Mario Draghi que en los últimos meses ha obtenido superpoderes, ya que con tan sólo anunciar posibles medidas lograba tener efecto en los mercados. Pero por fin ha movido ficha y ha bajado el tipo de interés del dinero al mínimo histórico de 0,15 %. Este movimiento, entre otras muchas cosas, busca que nuestro Euro suavice su cotización frente al dólar USA y nos permita a todos los miembros de la Unión ser más competitivos en la exportación, con la esperanza de colocar un Euro que se cambie próximo a los 1,20 dólares USA y que se aleje de las cotas de 1,40 que hemos rozado estos últimos 12 meses.
Lo que no hay que perder de vista es que esta es la cara de la moneda. La cruz es la otra vertiente del negocio internacional, la importación. Tan sólo hay que mirar nuestra balanza comercial para ver la importancia de las importaciones en España. A pesar de crecer, y mucho, nuestras exportaciones en los últimos años (especialmente desde 2007), seguimos importando más de lo que exportamos. Evidentemente todo aquello que importamos se verá afectado negativamente por la apreciación del dólar USA frente al Euro y no sólo lo que importamos, casi todo el transporte internacional utiliza como moneda de referencia el dólar USA y por lo tanto también este nos va a salir más caro, tanto para importar como para exportar.
Como siempre que se toca alguna variable económica, la reacción que se desencadena no afecta a una sola y jugar a hacer predicciones es la mejor forma de poder equivocarse. De todas formas las medidas del Sr. Draghi, de momento, han tenido un efecto leve en la cotización de las monedas, muy lejos de los objetivos antes señalados. Por lo que, hasta nueva orden, siguen soplando vientos favorables para los importadores y no sería malo tomar medidas que nos permitan asegurarnos estos tipos tan favorables si estamos realizando operaciones de importación.
Hablar con nuestra entidad financiera y buscar productos que nos permitan fijar cambios con poca variación respecto a las cotizaciones actuales, ante la posible escalada del dólar USA que nos podría acompañar los próximos meses. Es una forma de conocer hoy cuales van a ser nuestros márgenes de operación y evitar sorpresas desagradables, como una reducción de márgenes por efecto del cambio, en las compras que realicemos en el exterior.