jueves. 04.06.2026

Las aventuras del cole

Gerson Gamboa, Líder Social

Hola de nuevo, en realidad quisiera compartirles algo sobre mi experiencia de esta semana.

Creo que sin duda ustedes también compartirán mi sentir y han de entenderme muy bien. Es por ello que se los comparto en esta columna de opinión.

El día lunes estuve revisando mis redes sociales, a las cuales no había ingresado en más de cuatro o cinco días. Para mi sorpresa he encontrado varios mensajes de compañeros del colegio, con quienes satisfecho de su amistad, compañía y grandes recuerdos me emociono encontrar.

Les cuento un poco de la historia. Todos nos conocimos el mismo año recuerdo bien que fue en el 2005 cuando ingresamos al cuarto magisterio en educación primaria del Montessori.

Bien, como a todos nos ha pasado el silencio en el salón y las preguntas básicas se realizaban durante iban pasando los días. Algunos se hicieron más amigos que otros a buenas y primeras.

Otros como yo, parecíamos los pollos recién comprados, mirando para todos lados y entendiendo las diferentes miradas que surgían en el patio, la tienda y en la salida. Pero todos sobre vivimos cualquier asunto que suceda en el colegio, haciendo lo mínimo para no pasar un acto bochornoso que marcara ese año.

Bueno, mis compañeros eran en ese entonces Jonathan, Mayra, Gilda, Ángela, Cesar, Carlos, y una chava que no recuerdo como se llama, ya que solo compartió con nosotros unos meses.

Durante ese primer año nos hicimos grandes amigos y siempre sobresalimos en cualquier actividad cultural, ya que éramos los mejores del cole. Para el año siguiente en el 5to, se une un chavo llamado Jesús, al cual lo sacamos por revoltoso, También llego Vivian y Lizette quien también solo estuvo unos meses en ese año. Al final en 6to nos graduamos dentro de las complicaciones de la práctica y de los horarios tan complicados, recuerdo que el acto de graduación fue el 30 de Octubre del año 2008 en un salón del Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala.

Cuando concluye el acto de graduación, nos despedimos todos tomados de la mano elevando una oración a Dios, agradeciendo por todo el amor, cariño, compañerismo y sobre todo porque nos graduamos juntos. Nos abrazamos y cada quien partió a iniciar una vida laboral y profesional en un país con pocas oportunidades, pero sin duda nuestros sueños nos hacían querer ser los mejores maestros que transformarían el sistema educativo del país.

Luego pasaron los años, cada uno hizo su vida. Algunos se casaron, otros tuvieron hijos e hijas, otros peleando con novios y en fin cada quien en medida de lo posible construyo su vida.

Algunos nos encontrábamos por medio de las redes sociales y otros en las calles concurridas por el comercio, nos saludábamos y nos enterábamos de las últimas novedades de quienes daban señales de existencia.

Cuando hablamos en medida de lo posible entendíamos que a cada quien le constaba mas y a otros menos encontrar oportunidades laborales. Pero sin duda confiábamos que nuestros sueños se harían realidad y que seriamos grandes profesionales, con vidas plenas y exitosas, aportando a nuestras familias y siguiendo nuestros sueños.

Pero en el transcurso del tiempo no imaginas que un suceso grande pasaría y marcaria la vida de uno de nuestros compañeros. El Lunes que lei los mensajes de mis compañeros, escribían una lamentable historia. Nuestro amigo y compañero Carlos había tenido un fuerte accidente y había perdido la vida. Seguramente el corazón late tan fuerte que no quieres imaginar que alguien importante y a quien le tomas mucho cariño había consumado su vida en un accidente en motocicleta. Imaginas a su familia y las veces que te lo encontraste y su singular risa de habían quedado en ese momento.

Seguramente la tristeza embarga el corazón y los recuerdos empiezan a surgir. Esto me deja de enseñanza que no hay vida asegurada y que no hay tiempo definido, los sucesos inesperados son los que no solo marcan nuestra vida, sino que también la de los demás.

Hay que aprovechar cada día, abrazar a nuestros padres, hermanos, sobrinos, hijos e hijas. Querer y demostrar ese afecto tan importante a todas las personas que son o fueron parte de nuestras vidas.

La vida es marcada muchas veces por las personas que menos imaginas. Entre las que han dejado un gran recuerdo han sido mis compañeros del cole del magisterio. Siempre visualizamos que cada uno tendría vidas distintas y éxitos muy grandes, pero jamás se nos pasa por la mente como es que nuestras vidas se llegarían a consumar. Hoy lamento profundamente el fallecimiento de un compañero del Montessori y una gran persona que también con su risa y singular empatía hizo que el grupo contara con un "Caliche" con gran personalidad. Amigo ahora tocara enseñarle las vocales a los ángeles en el cielo.

Saludos, nos vemos la próxima semana.

Las aventuras del cole
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