La red... ¿angustia o felicidad?

Ana Mancheño, teleprensa Sevilla

Viendo el telediario hace unos días, me llamó la atención una de las informaciones que daban referente al aumento de suicidios y depresiones entre adolescentes y jóvenes.
Sobre todo, y causa por la cual escribo este artículo, presté atención  a las declaraciones de la psicóloga, Marian González: “Vivimos en una sociedad en la que parece que estamos conectados porque tenemos hiperconectividad, pero estamos cada vez más solos…”
En esos momentos no pude menos que entristecerme, porque ¡Cuánta razón llevaba! Si lamentable es esa estadística, aún lo es más las causas que llevan a dicha situación. Entre ellas el aislamiento, el individualismo al que, sin querer o queriendo, estamos sometidos.
Creo que hay algo que estamos haciendo mal. Actualmente tenemos tantos medios a nuestro alcance para comunicarnos,  en cambio no lo hacemos con quien tenemos a nuestro lado. Estamos incomunicados en ese universo particular 2.0. No sabemos hablar, no sabemos mantener una conversación sin que estemos pendientes de…, bueno para qué volver a repetir  lo que ya sabemos todos.


Algunos nos hemos tenido que poner las pilas para poder entrar en ese mundo virtual, mientras que otros, nativos digitales, han interiorizado las nuevas tecnologías con más facilidad al convivir con ellas diariamente desde pequeños.


Depender en exceso de éstas  trae consecuencias nefastas. Quizás  porque a los que nos tocaba enseñar, cómo utilizarlas y su buen uso, tampoco nos lo explicaron ni sabíamos muy bien de  lo qué iban. Y así, hemos llegado  a creer que te entiendes  mejor  con  tu móvil que  con quien te rodea. Excepto que él no te dará aliento en momentos difíciles y de soledad.


Y Actualmente en los hogares, el único que no está conectado a una red, es el animal de compañía, y seguro que éste alucina cuando observa la escena: cada miembro de la familia  enganchado al teléfono, ordenador o tablet…Obviamente  esto redunda en eso que antes se llamaba hablar con padres, madres, amigos, familiares… Y hacía que, al menos la gente joven  no tuviera depresión, más bien algún que otro cabreo familiar. Ahora se le llama modernidad líquida. Concepto desarrollado por el filósofo y sociólogo Zygmunt Bauman y que está relacionado con “el individualismo que vivimos y lo efímero de las relaciones. La precariedad de los vínculos humanos en una sociedad individualista, marcada por lo volátil de las mismas. Éstas se hacen flotantes, sin responsabilidad hacia el otro, reduciéndose  al vínculo que ofrece la web”.

 Por tanto  es deber de todos enseñar  que “La red,  es ese lugar sin límites, difuso, lleno de alternativas. Angustia o felicidad, dos caras de la misma moneda”. Donde puedes encontrar tus sueños o también perderlos para siempre.


“La “red” de relaciones humanas (“red”: el juego interminable de conectarse y desconectarse) es hoy la sede de la ambivalencia más angustiosa, lo que enfrenta a los artistas de la vida a una maraña de dilemas que causan más confusión que pistas ofrecen… “(Bauman)