La política no es para cobardes
Marcial Vázquez
Por mucho que algunos huyan hacia adelante no conseguirán esquivar la sombra de la sospecha, la corrupción y la profunda mediocridad política. No se dan cuenta de que esta sombra ya no es sombra sino parte de su persona. Habrá gente que decida ponerse de perfil y esperar que el tiempo haga un trabajo que ellos ni están dispuestos ni capacitados para realizar. Pero dejar en manos del azar el futuro político de los ciudadanos es síntoma de no entender para qué se está en la política y qué significa la palabra “socialismo”.
Es bastante llamativo que desde los círculos más próximos al faraón de la Rábita se apele a la falta de humanidad de todos aquellos que ahora quieren perseguirlo y que se suman a los pocos que desde siempre lo estuvimos persiguiendo. Ese victimismo de aquel que ha arruinado decenas de vidas, de familias, y de personas que ha coaccionado y chantajeado gracias a todo el poder que ha reunido en sus manos poco ilustradas, parece que ha calado hondo en sus palmeros y cortesanos tradicionales que, por el momento, se niegan a abandonar el barco. Pero en realidad en esta historia no existe ningún “acoso psicológico”, sino el digno y necesario objetivo de que todo el peso de la ley y de la justicia recaiga sobre aquellos que presuntamente se han estado beneficiando desde hace lustros del dinero público de todos los almerienses en general, roqueteros en particular. Como dijo este domingo Rubalcaba en la conferencia política, no existen corruptos de uno u otro partido, sino corruptos que debemos expulsar de la vida pública, aunque en algunos sitios la especie corruptora crezca con más facilidad que en otros.
Porque no solamente nos acusan de falta de humanidad con alguien tan mayor como Gabriel, sino que propagan que si esto sigue así el ayuntamiento de Roquetas sería intervenido como el de Marbella y se pondrían en peligro las nóminas de todos sus trabajadores. Yo me pregunto, ¿cómo se puede ser tan miserablemente sectario y funcionalmente analfabeto? Así mañana se disolviese la corporación municipal roquetera, las funciones administrativas seguirían perfectamente funcionando y los empleados cobrarían como siempre a final de mes. Es verdad que los fascistas almerienses están muy nerviosos, y es normal que lo estén, pero más lo estarán cuando en las próximas semanas y meses se cumplan una por una todas sus peores pesadillas, incluidas las políticas incluso antes que las judiciales.
Llegados a este punto hay que ser honestos y reconocer que Gabriel Amat no es el único malo en esta película de presunto latrocinio del cual se han beneficiado decenas de personas. Lo que significa que la indecencia no ha sido producto individual sino que se ha consumido de manera colectiva e incluso se ha legitimado, de alguna manera, cada 4 años en las urnas. No buscaré culpables porque es complicado señalar a los responsables de crear redes clientelistas y de voto cautivo que hieren a la democracia y la transforman en un régimen pseudo-caciquil como en el que está viviendo la sociedad roquetera desde hace 12 años. Un régimen que ha hecho posible que personajes como José María González, el cual es hasta ahora el único imputado del PP de Roquetas, haya podido tener en sus manos, y en otras partes de sus pantalones, el urbanismo del municipio donde mayor crecimiento ha existido en los años del boom inmobiliario. Un ex concejal que se permite, con su rostro de marmolillo habitual, hacerse el inocente, el loco y el analfabeto, al decir ante el juez que él no se acuerda de nada y que no tiene estudios.
Luego, casualmente, cuando se dictaron sentencias a favor del ayuntamiento durante sus años de concejal, sí que estaba dispuesto a impartir clases de derecho administrativo para sacar pecho de los dictados judiciales favorables. Pero fijaos si es un tipo cobarde hasta para dar la cara, que ha dejado su concejalía sin renunciar a seguir siendo el número 2 del PP de Roquetas, paseándose aún por el ayuntamiento como Pedro por su casa y administrando el partido como si fuera parte de un cortijo compartido con Gabriel.
Y todo esto desemboca en la tercera en discordia de este sanedrín popular que tan tóxico, tan indecente y tanto daño ha hecho a Roquetas, y que ahora no sabe cómo defenderse. ¿Y cómo se defiende? Apelando a la mentira y enchufando un ventilador de una mierda que ignoran que solamente huele a sus arrabales, y no a concejales de Izquierda Unida. En cualquier lugar decente, alguien tan llena de odio, de soberbia y de incultura política como Eloísa Cabrera, jamás habría llegado a algo más que vocal de su comunidad de vecinos, si la hubiese. Pero es que después de utilizar una factura falsa para desacreditar a la única oposición que actualmente existe en Roquetas, solo habría tenido una salida posible de vivir en Francia, Inglaterra e incluso Alemania: la dimisión fulminante y quién sabe si el exilio temporal.
No os molestéis en buscarme: jamás estaré al lado de compañeros poco ejemplares y corruptos, ni de aquellos que cierran filas en torno a ellos y los protegen de manera indecente y vergonzosa. Los jinetes del apocalipsis ya cabalgan y el juicio final de las urnas cuando se abran no dejarán dormir a los impíos y a los culpables que siguen envueltos en su aura de intocables.