La mirilla / Las sorpresas
Jaime J. Leyva, Periodista cultural
Son días sorprendentes en este país, o al menos lo son desde esta mirilla. Ocurren cosas que días, semanas o meses previos eran improbables. Planteamientos que eran vistos poco menos que como locuras, excentricidades. Hechos que iban pareciendo casualidades se concatenan para ir sorprendiendo hasta la sorpresa final, aquella que después de confirmarse viene para quedarse y supone un antes y un después.
Un antes y después del cine español, el deporte, la política... Hay tres sorpresas en lo que llevamos de 2014, en estos ámbitos, que han irrumpido con fuerza, con la única convicción de sí mismos. Tres sorpresas que no hará falta nombrar desde esta columna y que quizá para cada cual sean distintas, o para todos las mismas, quién sabe. Juguemos a poner cada uno las que le apetezca.
En cualquier caso esas sorpresas lo son porque nadie las espera, se han colado en una fiesta en la que no estaban invitados, o sea el gran discurso mediático, aquel que de manera invisible conforma nuestra agenda, nuestros temas, lo que interesa, de lo que hablamos o conocemos. Y eso es lo emocionante de estas sorpresas mastondónticas, que hay algo que se le escapa al discurso oficial, elementos que no ven llegar. Pero llegan y ya no se les puede evitar, y que el discurso dominante tiene que tragar y digerir, asimilar y trabajar para devolverlas en forma de pensamiento único, la mayoría de las veces lo consigue.
Cuando llegan al gran público ya no pueden mirar hacia otro lado, a los grandes medios solo les queda crear nuevo contenido alrededor de éstas, ya sea en forma de loa o menosprecio, de apoyo o de insulto. No pueden dejarlas a un lado han llegado ahí por méritos propios y no son controlables al cien por cien. Se confirma pues su nueva situación en el mapa de la actualidad, se convierten en presente, a veces en futuro, otras en historia, pero todas han renovado sueños e ilusiones en la gente en el caso de las positivas y han abierto miedos y horror en el caso de las más negativas.
Las sorpresas positivas como las que hoy recorren nuestro mundo mediático y esta mirilla surgen desde el trabajo ilusionado y modesto, desde el parecía imposible que llegaran, que traspasaran y vencieran a tal gigante, ávido de engullir todo aquello que no fabricó. Las sorpresas también matienen vivas la esperanzas de los que creemos que la historia no tiene fin y que a pesar de los de arriba muchas de esas páginas las siguen escribiendo los de abajo. Personalmente y sin desmerecer a ninguna, me gustaría concluir en lo que bien que me sientan las sorpresas que apelan al acercamiento entre pueblos, al poder de la solidaridad y el trabajo colectivo y por supuesto a las que alzan una voz por un mundo mejor.