jueves. 04.06.2026

La independencia del periodista

Gabriel Sánchez Ogayar, periodista

El inesperado y fulminante despido de Miguel Ángel Aguilar del periódico El País me obliga a pronunciarme sobre la situación en la que trabajamos actualmente los periodistas que pretendemos ser independientes y las presiones a las que nos vemos sometidos.

Hace algún tiempo el periódico Clarín abría su editorial con un título sugerente y manido que llamó mi atención. El título "La independencia del periodismo" y en el mismo una frase destacada " el periodismo independiente es, desde siempre, tributario de la verdad"

¿Pero hasta qué punto puede ser un periodista independiente si el medio no lo es? 

Resulta difícil cuando no imposible al estar obligado a seguir la línea editorial que te marca el medio en el que trabajas. Sin embargo es de obligado cumplimiento intentarlo y una odisea conseguirlo sin que te despidan. Dicho esto debo confesar que tampoco resulta fácil para aquellos que no estamos en nómina de ningún medio de comunicación mantener una independencia que no choque con ciertos intereses ideológicos o choque con los intereses de tus amistades.

Tras el artículo publicado en Teleprensa " matrimonio por poderes" en el que fijé abiertamente  mi punto de vista en relación a gestión que José Luís Sánchez Teruel como Secretario General del PSOE de Almería había llevado a cabo en la elaboración de las listas electorales, su número de teléfono ha dejado de sonar en mi móvil. Es evidente que el artículo no fue de su agrado.

Es lógico que para un político saborear los halagos resulta más satisfactorio que encajar las críticas, mucho más si quien las hace es ideológicamente cercano. Lamento que Sánchez Teruel confunda ser cercano a ser independiente.

A Los políticos resulta difícil hacerles entender que el compartir amistad o un mismo espacio ideológico no es óbice para que el periodista esté obligado a plegarse a las directrices del político de turno por el hecho de militar en un mismo partido. Separar amistad e ideología y desmarcarse de las decisiones o pronunciamientos en los que se está en desacuerdo es indispensable, si el periodista pretende ser creíble.

El escritor polaco Ryszard Kapuscinski dijo" lo ideal entre el periodismo y el poder es ser lo más independiente posible, pero la vida está muy lejos de ser ideal". En ser o no independiente influyen muchos factores: intereses, ideología, amistad y como no, dependencia. Esta es seguramente mi mayor ventaja no depender de nada y de nadie.

Ser independiente te permite ser libre a la hora de pronunciarte. Convertirme en un apostata, me preocupa tan poco como que me conviertan en santo. Pero si piensan que con este artículo muestro arrepentimiento, se equivocan. Más digo, me reafirmo de principio a fin en todo cuanto dije y añado como no podía ser de otra manera que el Secretario General de los Socialistas de Almería ha defraudado a la militancia de base que creyó en él tras las expectativas de regeneración que se presuponía llevaría a cabo en el PSOE de Almería.

Que quién me contradiga y se posicione en contra sea alguno de los muchos privilegiados altos cargos de sillón y sueldo medio de 6000 euros me anima. Me preocuparía más que quienes lo hicieran fuesen los militantes de base a los que no les va el sueldo en ello.

Pero como en todo pronunciamiento periodístico no acorde con la manera de pensar de quien ostenta el poder se producen daños colaterales que te suelen pasar factura. Este viene de los que uno supone amigos, gente con la que has compartido luchas, vivencias e ideología, gente a la que has entregado años de ayuda desinteresada y a la que el apego a un sillón, que temen perder, les hace posicionarse en tu contra al objeto de defender su privilegiado status. Esto te hace diferenciar al bueno del mal político. Para desgracia de este país son pocos los cargos públicos que practican con el ejemplo. La mayoría, una vez que acarician el poder anteponen su status a los intereses generales que prometieron defender. Un buen ejemplo que deberían dar antes de mitinearnos y convencernos para que les votemos sería bajarse el sueldo a la mitad o no cobrar más que un maestro, un médico, o no cobrar diez veces más que cualquier obrero, palabra ésta que es parte de las siglas de un partido legendario.

Hoy decir que el PSOE ha perdido la "O " de obrero les resulta a estos privilegiados un insulto. Decir que este PSOE no es un partido de Izquierdas es una traición, más aun si eres militante. Pero como periodista me siento obligado a palpar la situación y como no podía ser de otra manera a transmitir esta opinión generalizada que a los políticos socialistas tanto les molesta.

Permítanme que les diga que esta profesión es una lucha constante, que hay que luchar para tener un hueco en un medio, escribir en la medida de lo posible lo que uno pretende transmitir, obviando los intereses de aquellos que intentan marcarte la pauta. La conquista de cada pedacito de nuestra independencia, exige una batalla, pero alcanzar la independencia es difícil en los tiempos que corren, casi tanto, como alcanzar la verdad. 

La prensa siempre ha ocupado y preocupado al poder desde tiempos inmemoriales. Napoleón sentenció “Cuatro periódicos hostiles son más temibles que mil bayonetas”. Ahora que tantos medios son serviles, nos toca ser hostiles a los periodistas independientes.

La independencia del periodista
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