miércoles. 03.06.2026

La estupidez

Patricio González

La CUP pide la desobediencia, la quema inmediata de la Constitución y el atajo para la independencia. Artur Mas,  está dispuesto a saltar por la ventana arrastrando con él lo que pudiera quedarle de la antigua Convergencia. En Esquerra esperan su oportunidad para la hora siguiente del día D., en Europa hablan de nacionalismo como sinónimo de desestabilización, los empresarios se retraen, en Euskadi miran de reojo, y en medio del tumulto, Susana Díaz irrumpe bajo los focos haciendo una crítica del Cupo vasco. Hasta ahí ha llegado su visión de estadista.

La misma que la del Jaimito más inoportuno que deja comprometida a su familia hasta el ridículo. Echando leña al fuego.

Si el Cupo vasco y navarro supone un cierto trato de privilegio con respecto a las otras comunidades autónomas es una cuestión importante, sí, pero mucho más importante es que en estos tiempos de gran zozobra no se aliente la posibilidad de motines ni se hagan movimientos que sólo pueden conducir a aumentar el cabeceo del barco. Pero, claro, la talla política de Díaz, su convicción de no ser una presidenta autonómica más sino la reserva espiritual de la socialdemocracia española, la llevan a aparecer en escena y a dejar constancia de su peso específico, de su inmenso calibre. 

 Ante la campanada de la presidenta de la Junta, rápidamente tuvo que lanzarse al ruedo Pedro Sánchez, a quien Susana Díaz  sigue considerando un  maletilla, y lidiar como pudo con el envenenado asunto. A dos meses de las elecciones generales, Sánchez tuvo que arrimarse al PP y defender el Cupo al lado de los populares a la par que intentaba dar una imagen de cohesión interna y de unidad territorial que Díaz le puede poner a temblar como un flan en el momento que le parezca oportuno. Porque ella no va a estar callada en un rincón, se debe a otra cosa, a otras alturas. Los zancos sobre los que avanza son altos. Quizás tan altos que le impiden ver con claridad el suelo que pisa. Se equivoca con las fechas de los fondos Jeremie, ve con bastante dificultad el estado precario en el que arrancan el curso escolar demasiados colegios andaluces y, según sus declaraciones comprometidas con la generación de puestos de trabajo, no alcanza a distinguir con nitidez el nivel de desempleo de la región. Susana Díaz está en misa y repicando. Ahora ha desempolvado la cuestión del Cupo. Mal estaría que empezara a achacar nuestros problemas a los privilegios ajenos. Por mucho que quiera lo mejor para nosotros.

La estupidez
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