Andrés de Lucas, presidente CIT Almería
Es la Iglesia donde reside nuestra Señora y Patrona de Almería, la Virgen del Mar. Su Santuario. Es majestuosa toda ella, con hermosas y coloridas vidrieras. Tiene un pasillo central flanqueado por asientos y ambos lados pequeñas capillas con imponentes y bellas esculturas. En breve, dando comienzo las Fiestas de Almería, a sus puertas se celebrará la Ofrenda Floral a La Virgen... Hasta aquí, todos contentos y orgullosos de nuestra Patrona, la más grande. Si le preguntásemos a Ella, la Santa Patrona seguro que no se quejaría de nada, no es Señora de lujos ni de caprichos. Es sencilla y sobre todo Madre de todos, no de unos más que de otros...y sin embargo, tengo la impresión de que no está muy contenta...probablemente cambiaría la Feria por mas trabajo para los Almerienses, infraestructuras al nivel de cualquier ciudad de España y sobre todo, más unidad.
Acostumbrada que le pidan de todo, todos: desde el Equipo de fútbol hasta los políticos, pasando por los empresarios, con sus problemas a cuestas los unos y los otros. Pero sobre todo acostumbrada a sus más devotos fieles, gente sencilla de corazón que todos los días la visita y le reza, que le pide por ellos y por sus cosas, por sus hijos o por sus padres, por sus seres queridos. Por todos los que lo están pasando mal a su alrededor. Nada acostumbrada, en cambio, a que le pregunten: "¿Quieres algo de mí para ti o para tu Casa?"... Porque sí, hay algo que a buen seguro querría, aunque no para Ella. Algo que tantas veces, además, le han prometido para seguidamente olvidar. Tengo grandes dudas de que nos paremos a escucharla, realmente, cuando compruebo que año tras año, Feria tras Feria, escusas tras escusas, promesa tras promesa, Su Casa sigue sin algo tan elemental en una ciudad mediterránea y del sur, como tener aire acondicionado. Se me dirá que es una frivolidad indigna de una Virgen, y yo digo... ¡que de ninguna manera! Que lo que es indigno e indignante, es que en la Iglesia donde vive La Patrona de Almería, los fieles hagan muñeca a ritmo de abanico hasta agotarse, las camisas y las frentes se empapen hasta chorrear, los hombres con corbata suden la gota gorda y los turistas y visitantes, en lugar de disfrutar de las maravillas de Su Casa para contarlo después, huyan a otros templos, o más bien busquen el primer bar fresquito que les pille a mano, mientras que a los que se quedan, unos ventiladores de los chinos alivien, malamente, la Santa Misa ¿¡Que no tiene aire acondicionado!?..Pues no, señores: nadie ha sido capaz de ofrecerle unos simples aparatos de aire acondicionado en pleno siglo XXI y en esta parte del mundo desarrollado ¿patrimonio? ¿Obra costosa?. Seguramente lo pensaron unos y otros pero ocurre lo de siempre, frente a tanta simpleza, nadie hace nada, como en casi todo. Mejor, dejar pasar... "¡No es posible", oí decir a varios turistas el otro domingo a la puerta de la iglesia mientras se salían de la misa , "no debe de funcionar el aire, aquí no hay quien respire... esto no se puede aguantar!...¡Mira que tenerlo estropeado en pleno verano!...Vámonos a otro lado". Y yo, como almeriense consorte, me sentí como un sumiso mas y eso no. Porque miren la de gastos que hay en tantas instituciones para cosas que no sirven para nada y que no generan ningún beneficio...¡y ahí siguen! Y en La Casa de La Patrona de Almería no existe el aire acondicionado, y los fieles, muchos de ellos de edad avanzada, e incluso enfermos, hacen doble penitencia soportando bajo ventiladorcillos que no sirven de nada, un calor de justicia, o más bien, de injusticia, en momentos que tendrían que ser de intimidad, de consuelo o de regocijo para sus almas.
¿Alguien se imagina, por ejemplo, otra de las Iglesias más bonitas de Almería, la de Santiago, sin aire? ¿Al Patrón de España, Santiago Apóstol, sin aire acondicionado en su Casa, ni en la de aquí, ni en la de ninguna otra parte? ¿La Macarena? ¿San Antolín?, ¿La Basílica del Pilar?... Impensable. Pues aquí fallamos en algo de lo más elemental. Y deberíamos de hacérnoslo mirar bien, porque en este tema, aquí Nadie hace Nada. Y cuando digo nadie, es nadie. Y claro está, Ella no protesta y parece que lo aguanta todo...Pues no, los humanos que la queremos y la visitamos, pedimos ¡ya!, a quien corresponda, aire acondicionado en La Casa donde vive la Santa Madre, nuestra Patrona, La Virgen del Mar. Porque, oigan, si nosotros no cuidamos de nuestras cosas, ¿¿quién lo hará??
En fin, que no es para tanto: seguro que alguien PROMETE aire acondicionado durante estas fiestas, mientras suda la gota gorda en cualquiera de los actos que se celebrarán en la Iglesia, mientras evita dar la mano chorreante a sus conocidos, o besos en las mejillas de sus conocidas. Sólo un poco más de paciencia, señores. El próximo año, seguro que sí que Alguien pone remedio esta vez.
(Ah, sí, ...como el Ave, como aviones a un precio razonable, como...)¿..."Pero cómo es usted tan descreído, hombre de Dios"?
Porque soy de la Virgen del Mar y Santiago Apóstol, pero ellos no son, precisamente, en los que no creo.
Continuará. Veremos.
Andrés de Lucas
Presidente Centro de Iniciativas Turísticas de Almería
