jueves. 04.06.2026

¿Hay alguien en el PP?

Marcial Vázquez

De un tiempo a esta parte se ha instalado la moda de que en España nadie pierde las elecciones, aunque solo sea uno el que las gane. No sé si es por estupidez o por esa alergia a la autocrítica y a la rendición de responsabilidades políticas que llevan tan dentro nuestros candidatos y dirigentes. Si en España el político fuese responsable de sus resultados, pocos, muy pocos, podrían disfrutar de esas carreras de 15 o 25 años subidos al coche oficial sin necesidad de haber ganado ninguna elección ni, incluso, mejorado los resultados del antecesor en tu partido, que en algunos casos esperpénticos es él mismo, como le ocurrió al vividor sin vergüenza alguna llamado Javier Arenas.

Como no podía ser de otra manera, todos han ganado en Cataluña. Únicamente un partido ha asumido su fracaso. Y no, no hablo del PP, sino de la macedonia catalana de Podemos que ha conseguido bajar, en pocos meses, de una proyección en torno al 30% hasta un empate casi técnico con la derecha de Rajoy. Habrá quien piense que a pesar de caer al 10% de votos en Cataluña, Rajoy aún podría ser presidente del Gobierno en diciembre. Es posible. Pero lo que casi nadie puede dudar es que con una política de comunicación tan nefasta, por no decir inexistente, ningún partido político con aspiraciones serias a conservar el poder puede lograr su objetivo.

Ya sabemos que el PP es experto en desafiar a la lógica de la política, al ganar las europeas cuando no quería ganarlas e hizo todo lo posible por perderlas. Pero cuando el único que parece existir y tener pulso en la derecha tradicional-católica-española es Aznar, existe un problema añadido al de comunicación que afecta, directamente, a la existencia misma del partido. ¿Tiene sentido a estas alturas la existencia del PP?, ¿a qué aspiran sus dirigentes? Indudablemente a seguir en el poder, si hablamos a nivel nacional. Pero nada indica que exista un plan medio organizado para conseguir los votos necesarios para esa mayoría, y no digamos ya las ganas y la ilusión obligada para movilizar a sus votantes perdidos. Rajoy no es que confíe en el miedo, es que fía todo a la inercia que moverá a los votantes de derechas en las urnas de diciembre.

En este sentido Aznar ha esperado al despeño del PP en Cataluña para sacar a pasear el machete del rencor y acuchillar sin piedad a Rajoy, al cual desprecia profundamente y a veces se le nota. Lo peor que te puede pasar en política es que no aprendas ni de tus victorias ni de tus derrotas, y es difícil aprender cuando alguien piensa que está por encima de la estadística. Mariano ha sorteado tantos precipicios que lo daban por muerto que ha llegado a creerse inmortal. Su entorno sabe que no pero nadie se atreve a decírselo. Primero, porque todos le deben el cargo a él; y segundo, porque en el último momento empiezan a dudar sobre si la inmortalidad del líder supremo puede llegar incluso a ser verdad. Por eso Aznar sufre, porque él se sacrificó en el mejor momento de su carrera para dejar el partido a un mediocre pusilánime que ha confundido una suerte propia del más agraciado superviviente con una capacidad táctica del mejor general triunfador.

¿Va a suceder algo en el PP después del 27-S? Sería posible, pero es altamente improbable. Muchos hemos leído el artículo de Raúl del Pozo donde se habla de un informe Pelícano para quitar a Rajoy del cartel a la Moncloa. Pero, sinceramente, estamos ya a primeros de octubre y es temporalmente casi imposible que pudiese existir esa alternativa inmediata a liderar el PP de cara a las generales de diciembre. El único que se ha dejado querer ha sido Feijoó, pero caben serias dudas sobre si el resto del PP nacional va a consentir pasar de un gallego a otro gallego. Por no hablar de las sombras proyectadas por el actual presidente gallego sobre sus presuntas amistades con conocidos contrabandistas.

Sea como sea, en algo no estoy demasiado de acuerdo con aquellos analistas que aseguran un paralelismo entre el resultado del PP catalán y lo que puede esperarle al PP en diciembre. La situación de los populares en Cataluña no es extrapolable al resto del país. Es más, la derecha puede incluso gobernar aunque saque malos resultados en las provincias catalanas. Sin embargo, el PSOE sí depende mucho más de los diputados que obtengan en Cataluña. Es decir, el agujero negro que son las urnas catalanas para el PP no es, necesariamente, insalvable en sus aspiraciones de poder nacional.

Y, de la misma forma, tampoco pienso que el gran resultado de Ciudadanos el 27-S vaya a potenciarlos en el resto del país. No hay que olvidar que C´s es un partido con mucho más sentido y recorrido en Cataluña que en las otras comunidades de España. Sin ir más lejos, en las municipales de mayo el partido de Albert Rivera solo consiguió un 7,43% de los votos en dicha región. El PSC, en cambio, sacó mejores resultados en las municipales catalanas, mientras el PP sacó peores resultados en mayo. Sean, por lo tanto, cautelosos a la hora de hacer análisis acomodados a nuestros intereses partidistas. 

¿Hay alguien en el PP?
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