¿En estas condiciones no queremos elecciones?

J. Alberto Sánchez Guzmán

La coyuntura política actual ha despertado en algunos sectores del país un fuerte deseo de no asistir a las urnas este 6 de septiembre. Uno de los principales argumentos es que “en estas condiciones no queremos elecciones”, este sector de la población ha perdido toda la confianza ante los partidos que compiten en estas elecciones del 2015.

Los partidos políticos ya no representan los intereses de la población, eso ha ocurrido por la forma en que está organizado un partido y los fines que persigue, han sido modificados y en la actualidad, el sentir de la población es que los partidos solo son un medio para llegar al poder y luego asaltar el erario público.

Además, el secreto a voces acerca de la infiltración del crimen organizado en partidos políticos dejo de ser vox populi, luego de la presentación del Informe: el financiamiento de la política en Guatemala por parte de la CICIG. Donde se resalta que una de las fuentes de financiamiento de un partido político recibe el 25 por ciento del crimen organizado, dinero que es para candidatos a alcaldes, líderes partidarios, recaudadores e intermediarios locales, dicho aporte se gasta en medios de comunicación locales, y campaña de tierra. Recordemos que en algunos departamentos y comunidades existen radios comunitarias  que en ocasiones son propiedad de candidatos o familiares de candidatos.

El impedimento para  controlar esta forma de contribuir a un partido político es por la falta de control de ingresos y egresos de los partidos. La ley electoral y de partidos políticos establece que existe tanto financiamiento público como privado, el problema está en el privado ya que no hay control sobre dicho aporte. En ocasiones la contribución del crimen organizado es a través de obsequios o comida a los simpatizantes que asisten a los mítines.

De la relación intrínseca entre crimen organizado y política resulta que el crimen organizado financia lo político, luego este pide puestos clave dentro del Estado con el fin de realizar diversos negocios donde resultan ganadores quienes han realizado este tipo de alianzas. Lo anterior trae como consecuencia que el crimen organizado controle o realice una fuerte influencia en la institucionalidad de la seguridad y justicia para luego beneficiarse.

El efecto de este tipo de financiamiento desvirtúa el verdadero sentido del quehacer político. El sistema democrático se ve amenazado por la forma de actuar de la clase política actual.

En estas condiciones, muchos guatemaltecos han tomado la decisión de votar nulo, no asistir a votar o anular las elecciones. Sin embargo, ante las condiciones descritas  el primer paso es castigar con el voto a los candidatos que se saben forman parte del crimen organizado y empezar con ello a depurar de las instituciones quienes no comprender que la política es para servir y no para servirse.