El PP se convierte en abogado defensor de UPN

Marcial Vázquez

Si nos quedaba algo por ver en la desvergüenza política de la derecha de este país es la defensa sin complejos que un partido a nivel nacional (PP) hace de un embrión suyo a nivel regional (UPN). Sobre todo después de que Rajoy rompiese con el partido navarro e implantase un partido popular propio allí en la región que únicamente sirve para ser el monaguillo mamporrero de la indecente Yolanda Barcina.

Bien es verdad que, hasta ahora, la actuación del PSOE emanada desde Ferraz no está siendo mucho más edificante, con una incoherencia y unas contradicciones que recuerdan, de alguna manera, a la chapuza que se hizo en Ponferrada, hace un año aproximadamente. Entonces Rubalcaba, para no echar de la ejecutiva a Óscar López, puso a Elena Valenciano al frente del partido para que no se repitieran casos como este, pero está claro que en Navarra Elena Valenciano no ha debido de pensar en demasía, ya que su cabeza se sitúa íntegra y exclusivamente en Europa, a donde se irá el 25 de mayo que viene.

Elena se va pero muchos otros se quedan, en especial el PSN que es el mayor perjudicado en todo este asunto, al tener que conciliar con Ferraz una postura de muy difícil encaje con lo que perciben los militantes socialistas navarros y apunta el mínimo sentido común de la mayoría de socialistas en España: ¿qué tiene que ver ETA con el caso de corrupción de un gobierno de UPN que, además, está en minoría desde hace 2 años? Absolutamente nada.

Para situarnos en la gravedad del asunto debemos atender a lo resuelto en la comisión de investigación del parlamento navarro. Ya sé que para la derecha esta comisión no sirve para nada y es la “hoja de ruta de Bildu”, pero apunta una serie de conclusiones interesantes. En primer lugar se consideran acreditados 11 hechos que son la base del dictamen posterior. Como, por ejemplo, la decisión de retrasar las devoluciones, "ordenada" por Barcina y "materializada" por Goicoechea. También aparece como probado que la vicepresidenta interfirió "hasta en cuatro ocasiones" en las actuaciones de Hacienda contra la Universidad del Opus Dei.

Es decir, Barcina, según la comisión, sería "conocedora y corresponsable" de las prácticas de Goicoechea, infringiendo hasta 13 preceptos. La comisión juzga acreditadas, casi en su totalidad, las acusaciones de la ex directora gerente de la Hacienda foral, Idoia Nieves, en su comparecencia del pasado 11 de febrero. Ante esto, ¿qué argumentan algunos socialistas según diversos medios como “Público” o “infolibre”? Que el caso generó muchas expectativas y, al final, no ha sido para tanto.

Bueno, yo no sé qué significará “para tanto” en términos cuantitativos si hablamos de corrupción. Desde luego en términos cualitativos que se ordenen retrasos en la devolución del IVA, trato de favor a entidades amigas y se intente espiar ilegalmente a usuarios particulares, ya lo considero extremadamente grave. Y si a esto le sumamos que Barcina intentó implicar al secretario general de los socialistas navarros manipulando un email, la situación difícilmente podría ser peor. Pero, sin embargo, empeora por momentos.

¿La razón? El discurso abyecto, manipulador y desvergonzado que agita el PP como abogado defensor de UPN. Sin ir más lejos, las palabras de Pons en el día de ayer: "En los últimos días hemos visto como Rubalcaba, por un lado renunciaba a seguir votando a favor de la unidad de España en el Congreso de los Diputados porque le resultaba cansino, y por otro lado no dice que no cuente con los votos Bildu.” . Lo que viene a significar que el PSOE no quiere la unidad de España pero sí la unidad con los etarras.

No juzgaré estas palabras tan infames de Pons, pero sí es necesario apuntar que si el PSN no presenta una moción de censura con los votos de Bildu porque sin ellos no saldría adelante, por un lado el socialismo navarro quedaría tocado de manera preocupante como alternativa decente, y por otro lado al final quien ganaría en todo este proceso sería Bildu, que recogería los frutos del consiguiente “PP y PSOE” son lo mismo, que es a lo que quieren llegar algunos en Navarra.

Alonso le pidió a Rubalcaba que garantizase que el PSOE está “del lado de los demócratas”. Y ahí es donde espero que, al final, acabemos estando en Navarra: al lado de los demócratas. Es decir, de toda la oposición que está a favor de censurar a un gobierno corrupto y en minoría que solamente está respaldado, en su charco de corrupción acreditada, por el partido popular. Aquí, al lado del PP-UPN, sí es, Alonso, donde nunca podremos estar los socialistas. Sin duda.