Marcial Vázquez
Siete años ha tardado, siete, el Tribunal Constitucional en pronunciarse acerca del recurso en contra de los homosexuales que presentó el Partido Popular en una época donde Rajoy consideraba un asunto de extrema gravedad que dos personas del mismo sexo se llamasen matrimonio aunque en realidad lo que le preocupaba a la derecha, obispos incluidos, era que los “maricones” se pudiesen casar. Es verdad que la Iglesia no ha bautizado ninguna cruzada religiosa en forma de guerra santa, pero en el fondo del alma de todos esos Roucos Varelas que andan sueltos por el mundo, siempre han soñado con curar, en el mejor de los casos, a tantas ovejas “desviadas” que transitan pecadoras por la viña del Señor. Lo que el Vaticano y el Papa actual que tenemos, y que fue parte de las Hitlerjugent, parecen ignorar es que si Jesucristo viviese en la actualidad estaría al lado de los gays, pero no para curarlos, sino para defenderlos y contarles a los fariseos que son tan hijos de Dios como cualquier macho cabrío y mujeriego. Es más, posiblemente la palabra cristiana y la piedad divina estén más cerca de millones de homosexuales que de la actual cúpula vaticana.
Pero ya centrándonos en cuestiones políticas, el recurso contra el matrimonio gay por parte del PP ha sido uno de los actos de mayor cobardía que hemos presenciado en nuestra actual y breve historia democrática, sobre todo cuando gran parte de esa cobardía viene determinada por la falta de humildad de unos políticos, o un partido, que prefiere traicionarse a sí mismo antes que pedir perdón a la ciudadanía. El PP ha pretendido que el TC le hiciese el trabajo sucio respecto a la cuestión marital del mismo sexo, ya fuese pronunciándose a favor o en contra, para así utilizar ante los suyos la excusa de la “independencia judicial” o, en el caso contrario, excusarse ante la mayoría de los españoles que aprueban el matrimonio gay culpando a la “independencia judicial”. La pregunta, llegados a este punto, no es por qué el PP no retiró el recurso, sino por qué, ahora en el gobierno y con mayoría absoluta, no cambian la ley y la rehacen a su imagen y semejanza. Y esto último, y lo primero, no lo han hecho ni lo van a hacer porque los que actualmente nos gobiernan son unos cobardes. Muchos también oportunistas, incluso hipócritas, pero pocos han ido de frente y de esos pocos ninguno con importancia real. Quien decidió llevar al TC los matrimonios gays, y así lo aseguró públicamente, fue Mariano Rajoy, y sobre este tema ha dicho una cosa y la contraria dependiendo del medio que le hiciese la entrevista.
¿Son importantes los derechos civiles en pleno drama económico? Muchos dirán, y con razón, que lo importante ya no es ser libres, sino comer. Pero el mundo no ha transitado más de 2 mil años y ha vivido dos guerras mundiales para que ahora dejemos de luchar y de defender todos los derechos civiles y democráticos que la gran mayoría de los pueblos occidentales hemos ido ganando frente a las élites absolutistas y totalitarias de nuestro pasado incluso más reciente. En Inglaterra llevan siendo libres muchos siglos, pero en España hasta 1975 vivimos bajo un dictador que como algunos no pueden resucitarlo, por mucho que se lo pidan a la Virgen del Rocío, pretenden ahora devolvernos a sus esencias sociales, políticas y económicas. De hecho miles de familias españolas sobreviven en su autarquía. Y tampoco nos olvidemos que Alemania ha sido la culpable de las 2 guerras mundiales y la madre patria de uno de los mayores psicópatas y asesinos que ha dado la historia de la humanidad: Adolf Hitler.
Por esto mismo no podemos olvidar que la lucha por nuestros derechos y nuestra libertad es una condición clave para que volvamos a vivir bajo el paraguas de un estado del bienestar y social, en donde la justicia sea lo más real posible en forma de oportunidades y protección para todos los ciudadanos sean de la clase que sean. Porque en la España actual, la de Rajoy, los únicos que disfrutan de protección y de estado del bienestar son los bancos y los curas, es decir, lo más cercano al Antiguo Régimen que hemos vivido desde los gobiernos absolutistas de Fernando VII. No sé si el Rey felón también llevaba barba, pero Mariano es el hijo más perfecto de este Borbón que despreciaba a media España y nos impuso sus cadenas.
Esta noche muchos gays y muchas lesbianas dormirán más tranquilos, si cabe, porque serán legales con todas las de la ley. A la derecha no le molesta la palabra “matrimonio”, le molestan los homosexuales, aunque existan asociaciones de gays y lesbianas que en un ejercicio de estafa al por mayor e indignidad al por menor de quien es su presidente, premian a políticos del PP que han amparado y protagonizado casos reales de homofobia en el propio partido y en la propia provincia. Que luego estén los tontos útiles al servicio de la ignominia es ya tradición. Alegrémonos aunque sea un momento porque no siempre triunfa la libertad y la valentía. Podrán quitarnos nuestros derechos pero nunca nuestra memoria.
