Marcial Vázquez
Es curioso que a lo largo de nuestra democracia, Almería solamente le ha interesado a la derecha para aprovecharse de sus votos, hasta hace poco con Javier Arenas y desde hace mucho con Rafael Hernando. A cambio no hemos obtenido ni AVE, ni soterramiento ni logro alguno destacable, pero nadie puede negar que la habilidad del PP para estafar a los almerienses ha sido, y sigue siendo, lo más cercano a la perfección en perversión política.
La carrera política de Hernando desde que aterrizó en Almería es lo más parecido al “Éxodus” que pretende rodar Scott en nuestra provincia: no ha hecho otra cosa que aparecer cada 4 años para pedir el voto hasta las próximas elecciones, viviendo mientras en un éxodo madrileño que lo sitúa tan lejos de Almería como de los problemas de los almerienses. Estamos hablando que votamos como cabeza de lista del PP al Parlamento a un personaje que a duras penas sabría situar la ciudad de Almería encima de un mapa de España. Esto es lo que vale Almería para el Partido Popular provincial: la moneda de cambio para que seamos el colchón de un político cunero.
Pero seamos sinceros: lo peor de Hernando no es que sea cunero, sino que es un personaje público profundamente mediocre que ha sabido hacer de la política su marco de vida porque fuera de ella tendría muchos problemas para encontrar cualquier trabajo remunerado. Es cierto que estudió derecho, pero caben serias dudas de su capacidad en un oficio que nunca ha ejercido en su plenitud y en el que hay tan dura competencia. Y aún en el caso de que fuera un buen abogado, la cuestión es que representa a ese tipo de político que no duda en hacer del insulto permanente a la sociedad y a sus rivales políticos su signo de identidad. ¿Ha realizado algo productivo Rafael Hernando en una carrera que arranca en 1983, justo el año que yo nací? Os voy a contar lo más productivo que ha intentado realizar Hernando: agredir a Rubalcaba. Esta es la obra cumbre en su carrera política: que intentó pegar a uno de los dirigentes del PSOE más odiados por toda la derecha. Pero no lo consiguió.
Sin embargo Hernando empezó a labrar a conciencia su leyenda de personaje, además de mediocre, sin escrúpulos, cuando comparó a Andalucía con Etiopía por el decreto de la Junta para asegurar a los niños 3 comidas al día y así hacer frente a un problema constatado y cuantificado por diversas organizaciones y que se llama desnutrición infantil en España. Sí, en el mismo país que se regalan 36 mil millones de euros a la banca hay miles de menores que pasan hambre en sus casas. ¿Y sabéis que le parece esto a la derecha? Una ocurrencia. No solamente a Hernando, sino también a la portavoz del PP, Susana Camarero: “Déjense de ocurrencias y de parches; y si quieren aplíquenlas ustedes en las comunidades autónomas donde gobiernen; estamos hartos de sus ocurrencias”.
Y cuando parecía que el listón era imposible de superar, aparece de nuevo el diputado cunero almeriense para culpar a los padres de la desnutrición de sus hijos, pidiendo, además, que no se usara a los niños como “arma política”. Quizás ya no recuerde cuando Rajoy subió a un menor en pleno mitin para decirle que Zapatero le iba a subir hasta el precio de “los chuches”, demostrando una vez más su falta de comprensión gramatical de la lengua española. It´s very difficult el spanish
Pero yo, Hernando, sí te diré una cosa: no culpo a tus padres de tu desnutrición moral, política e intelectual. No hace falta que hagas tus maletas, simplemente no vuelvas más por Almería.
