Francisco Sánchez, Podemos Roquetas
La patria es la comunidad donde una persona desarrolla raíces emocionales con una clara vinculación al territorio donde se asienta dicha comunidad y a sus costumbres y cultura. Esta identificación personal surge por aceptar más un modo de vida que otros, tras haber podido comparar entre varios o bien, como suele ser habitual, por no haber tenido la oportunidad de hacerlo en el caso de personas de poca movilidad geográfica.
La familia es una forma de patria cuya circunscripción geográfica es el hogar.
Así como un infante golpeado y humillado constantemente por sus progenitores tiene más complicado necesitar y aferrarse en el futuro a su familia y buscará relacionarse en un ámbito similar con otras personas que cubren sus expectativas de amor y confianza mutua, un ciudadano maltratado por su Estado se va desarraigando de su patria primigenia natural y busca referencias emocionales en otros lugares y otros modos de organización que son oportunidades de bienestar para sus necesidades.
Algo así debe haber sucedido en Cataluña, unos por no conocer el resto de España lo suficiente y otros por sentirse mal mirados y despreciados por la ciudadanía nacionalista española, otros por leer la interesada e irresponsable prensa de ambos lados de la frontera que enciende día a día el conflicto emocional, y por último, viendo la respuesta institucional vertical y autista a las peticiones de referéndum de un pueblo que ya siente distinto y que pide el sano ejercicio de la opinión a través del voto.
Pareciera que el mapa político del mundo no se modificó nunca, y que por tanto, no se podrá modificar una vez más, viendo la intolerancia hacia el sentimiento nacionalista catalán por parte de mucha ciudadanía española también nacionalista pero en este caso españolista.
Corrían los tiempos del Cid cuando algo parecido debió pasar por una ciudadanía peninsular cuyos corazones no latían en árabe ocho siglos más tarde de la irrupción de éstos en la piel de toro y demandaban independencia al ritmo del rechinar de las espadas. Bastó armar un ejercito formado por monarcas y nobles al mando para reclutar a miles de hombres para combatir a los árabes. Cambiaron a un poder tirano por otro tanto o más, el Corán por la Biblia, la férrea religión Musulmana por la Santa Inquisición, Jerarquías árabes bañadas en privilegios y lujos por monarquías absolutistas europeas, nobleza y clero de iguales costumbres y maneras.
Cada línea del mapa político se ha movido una y cien veces, en unos casos por conflictos bélicos cuyo final otorgaba la capacidad de modificar fronteras, en otros casos mediante tratados y convenios internacionales vinculados a intereses económicos e incluso en algún caso por un referéndum civilizado, como el caso de Gales hoy en día.
La situación entre catalanes y españoles hoy en día es digna de un estudio sociológico complejísimo. No se puede encontrar lógicas entre dos poblaciones a las que se les ha acabado la tolerancia y el respeto hacia el otro. Aun así parece más ilógica y egoísta la postura nacionalista española que detesta Cataluña pero que la necesita económicamente y que está dispuesta a retenerlos a través del manejo de las leyes de modo interesado y unilateral, y del uso de las fuerzas armadas si fuera preciso contra una comunidad sin ejército. Algo así como las relaciones entre palestinos e israelitas pero en fase aún de amenaza.
No puedo olvidar las constantes concesiones que las viejas monarquías, la dictadura franquista o los gobiernos de la llamada transición, hicieron a Cataluña para tratar de postergar el momento de la separación. Tampoco olvido como los políticos catalanes aceptaban los agasajos a sabiendas de que esto no acabaría con la desafección y el desapego hacia lo español. Estas dos circunstancias desembocan en la industrialización y mayor desarrollo de Cataluña y Euskadi sobre el resto de los territorios nacionales.
Nunca vi las fronteras desde una imagen aérea, y por tanto no creo en ellas, que sé que detrás de cada una de ellas hay una guerra en la que el poder declaraba una causa emocional a su pueblo para que murieran por lo que en el fondo era un objetivo económico favorable en ningún caso a la población, sino al poder establecido, odio las guerras por ser los Estados los que te señalan a tu enemigo y adoro las revoluciones por ser la ciudadanía quien lo descubre por si misma, ahora casi que me resulta cómico ver como a los que aman tanto las fronteras, les quieren poner una nueva que les excluye, que no les viene nada bien para su agónica economía, me parece ver justicia no diré divina pues tampoco compro esas creencias, pero si cósmica, en cuanto a la relación que hay entre todos los eventos y seres del universo, en estos absurdos acontecimientos, al ver como nacionalistas unos y otros se ven obligados a mirarse en el espejo de su estupidez en una lucha en la que ninguno va a conseguir nada, solo un desgaste inimaginable a cambio de nada.
Nadie, en las pasadas elecciones, miró en Cataluña los programas de gobierno de los distintos partidos, hemos visto coalicionar a neoliberales favorables a las políticas de recortes y embudo con progresistas de izquierda que debieran estar mirando como resolver las desigualdades sociales que están haciendo una brecha social inaguantable para la mayoría de la ciudadanía. Han antepuesto el nacionalismo a las distintas formas de abordar la peor crisis económica que hemos vivido todos.
Nadie miró en España la ética de dejar marchar con buenas maneras al cónyuge que no quiere seguir manteniendo la relación siempre que un referéndum demostrara el masivo apoyo a dicha separación. Es preferible para ellos odiar a los catalanes pero obligarles a quedarse. Estúpido pero cierto. Sin resistencia al referéndum la rebeldía no hubiera cultivado neoindependentistas y habrían conseguido mucho mayor apoyo electoral los partidos nacionales españoles.
Había que llevar las cosas a extremos porque a ambos gobiernos les venía bien electoralmente la confrontación nacionalista para no hablar de recortes, robo a las cajas públicas, cargos intragables por su curriculum, meritocracia y gestión demostrada, perdida de la soberanía ante los poderes económicos, privilegios de la oligarquía política, de las empresas grandes que no dejan un euro en España, de la regresión de derechos laborales y sociales, etc.
Y España y Cataluña, que no son los gobiernos del podrido PP o de la maloliente Convergencia Democrática, sino sus ciudadanías que lamentablemente han picado el anzuelo bien lanzado por Más y Rajoy a través de sus tanques mediáticos. La gente tal vez prefiera situar ahí la batalla porque tal vez ahí se lucha al lado de tu batallón, el de al lado piensa como tú y en la guerra por los programas políticos se lucha entre filas y la contienda resulta mucho más agotadora, máxime cuando vas a la guerra sin la espada del conocimiento, cuando apenas un 30 por ciento de todos ellos se preocupa por leer libros, contrastar noticias por Internet para no comprar siempre la verdad oficialista que te ofrece el Estado que te representa.
En el país que queda tan correcto declararse apolítico, en el que la verbena, el chunda chunda, los toros, el fútbol representan a la cultura y las playstations y la tele basura son lideres en ocupación del tiempo libre, en el único país del mundo donde triunfó el fascismo, ese que sigue celebrando los 12 de Octubre la matanza, violación y abusos cometidos sobre 60 millones de indígenas americanos, en el que las personas están orgullosas de colonizar países africanos y asiáticos, que queréis, no puedo sentirme molesto con la independencia, porque muchas veces pienso que deberíamos dejarles el nombre del país a la Moncloa, y todos los demás debiéramos irnos y fundar Justilandia.
Aquellos que no se revelan a un Estado que regala 11.000 millones anuales a la iglesia católica, 40.000 millones a sus representantes populares a través del espolio de las arcas públicas, que debiera suponer penas brutales por delito de traición a la patria y que prescriben sin castigo alguno, esos que no hicieron, hacen, ni harán nada para evitar que 80.000 millones en impuestos a las grandes corporaciones y empresas vayan a paraísos fiscales, que no vengan ahora a dar la murga con el patriotismo, sean de España o de Cataluña porque si alguien falta a mi patria que es el mundo, son ellos, que han vendido la ética por un coche bonito, tres plasmas en la vivienda y poco más.
Yo vivo tranquilo asumiendo que España se empieza a desmembrar, que más da, si de todos modos el Gobierno de España que no es español sino alemán, me hará vivir sin los medios dignos, se queden o se vayan los catalanes. Sus planes pasan por una estación en la que ni ustedes ni yo vamos a subir a ningún tren de progreso, porque ese tren está reservado solo para ellos y los de siempre y ni si quiera a éstos les afecta porque están forrados y tienen más que asegurada su subsistencia.
Entonces, ¿Cuál es el problema? Dejemos a Más pasar de los privilegios de un político a los privilegios de un todopoderoso Jefe de Estado. Si no nos molesta lo de Púnica y el PP sigue teniendo el voto mayoritario ¿por qué nos va a molestar esto?
Francisco Sánchez Morales
Responsable área de Cultura del C.C.M. Podemos Roquetas de Mar
