martes 7/12/21

El camorrismo político como estrategia

Martín Gerez
Martín Gerez, portador PSOE Vera

 

Fui candidato a la Alcaldía de mi pueblo con ilusión. Con la decepción propia de los resultados, y tras un ejercicio de autocrítica siempre saludable, decidí no eludir el papel que los votantes me habían asignado al frente del Grupo Municipal Socialista de Vera. En vez de disfrutar de mi prejubilación, aposté, junto a mis compañeros, por una oposición seria, constructiva y propositiva. Cordial, pero enérgica. La traducción de esta voluntad ahí está: decenas de mociones propositivas y declarativas, ruegos y preguntas en Plenos, solicitudes de información y acceso a expedientes, instancias con propuestas a la Alcaldía (algunas a posteriores hechas suyas), etc. Todo ello, siempre, desde la lealtad y el respeto. Por toda respuesta, el equipo de gobierno, y el PP como partido al que pertenece, ha optado por el ninguneo cuando no, habitualmente, por el desprecio, la descalificación, la tergiversación y, en suma, por el camorrismo político como principal y casi única estrategia.

Cuando España ha padecido, y todavía padece, la más grave crisis sanitaria en un siglo, cuando, más que nunca, es necesaria la unidad de todos para salir cuanto antes de este pozo, la actitud del Partido Popular de Vera no ha cambiado. La falta de información institucional se ha consolidado como seña de identidad municipal y el exabrupto partidista a través de las redes sociales como santo y seña de un partido convencido de que las mayorías absolutas otorgan razones absolutas. Y no. Ni tener más votos concede la infalibilidad ni gritar más enriquece los argumentos del debate político. Nada nuevo, por otra parte.

Es decir, sorpresa ninguna, aunque, valga la alusión personal, esta crisis me deja también desolado y decepcionado personalmente por la manera de actuar de algunos. Es momento de trabajar codo con codo, pero, lamentablemente, esta urgencia, para esos a quienes me refiero, solo actúa de excusa en su política de escaparate, en el postureo personal de determinados concejales de ego desmedido y en la propaganda a costa del dinero público. Hacer oposición no es sentarse a aplaudir a quien gobierna. La propia palabra lo dice. No parece difícil de entender a poco que se tenga el mínimo bagaje democrático. Hacer oposición tampoco es decir ‘no’ a todo, ejemplos más que suficientes hay en las votaciones del Pleno donde han salido propuestas con el respaldo unánime de nuestro grupo.

Por nuestra parte, antes de la declaración de alarma, el PSOE de Vera apagó su vida política pública. Lo que tocaba, y así se hizo, era ponerse a disposición del alcalde para escenificar y rentabilizar la unidad de acción a favor de la ciudadanía. Tan solo los primeros días del confinamiento se nos anticipó alguna iniciativa y se recabó la opinión de los socialistas. Ya desde el primer momento la maquinaria propagandística municipal, de autobombo, de halagos propios, de impostadas heroicidades que solo son obligaciones estuvo a punto y fue a más. La propaganda se pretendía confundir con la transparencia y el derecho a la información. Nada nuevo bajo el sol también en este caso.

Aún así, pese a tener que recurrir a la prensa para saber de las decisiones del equipo de gobierno, el Grupo Municipal Socialista no ha hecho dejación de sus funciones. La arrogancia ajena no doblegará las obligaciones propias. De este modo, a lo largo de estos difíciles días, se han presentado alternativas o sugerencias sobre medidas sanitarias en el ámbito municipal, asistenciales en favor de personas mayores y colectivos vulnerables, orientadas a familias, autónomos y pymes, además de sugerir la puesta en marcha de la Comisión de Hacienda para estudiar un plan de apoyo directo a la reactivación económica.

Por toda respuesta el ninguneo y la indiferencia. Y en este punto sí quería recordar algo de extrema importancia que no debería ser necesario reiterar. Ese ninguneo no es a un partido político. Eso sería lo de menos. Lo grave es que se trata de un sistemático desprecio a los muchos vecinos y vecinas que depositan su confianza en alternativas distintas al Partido Popular y que merecen igual respeto que el resto. Vecinos y vecinas que también contribuyen con sus impuestos a pagar las generosas nóminas que el PP se asignó nada más llegar al poder en el municipio. Esa fue su medida más urgente. Para hacerse una idea de los emolumentos, casos hay de concejales que ganan más de lo que tienen presupuestado en su área de competencia. Y hablamos también, en algunos casos, de sueldos por encima de los 4.500 euros si a la retribución como concejal se suma el plus de la empresa pública Codeur. ¿Qué dice de esto el PP de Vera? A todas luces, una pregunta retórica, pero, por si quedara duda, en efecto, nada de nada.

Bien es cierto que mejor el silencio que quedar en evidencia y hacer el ridículo. En uno de los penúltimos episodios de ira, habrá más sin duda, el Partido Popular tildaba de “ocurrencia” y “sinsentido” que pidiéramos se aclarara si las zonas alejadas del núcleo urbano estuvieran eximidas de las limitaciones horarias para el paseo y el deporte. Y así se lo explicó el Gobierno Central al ayuntamiento, que justo era lo que había solicitado el Grupo Municipal Socialista de Vera. Es decir, información detallada al ciudadano. Entre descalificación y descalificación se trató de hacer ver que el PSOE desconocía las distintas competencias de las Administraciones. Un engaño más que cobra mayor vuelo cuando viene de un partido que ha llevado al Pleno de Vera la situación política de Venezuela. Y así todo.

 

Martín Gerez, Portavoz del Grupo Municipal Socialista de Vera

 

 

 

 

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