Félix Martínez Rivas, IU Roquetas
Roquetas no es una ciudad diseñada para aquellos que no tienen carnet de conducir. Yo mismo, que fui uno de los pocos jóvenes que no lo obtuvo nada más 18 años he sufrido el abandono del transporte público que sufre Roquetas de Mar. Y si, porque entre los jóvenes de Roquetas somos los raros los que no tenemos carnet de conducir con 18 años, y aún más extraño si no has tenido antes el carnet de ciclomotor. Cualquier ciudad en la que sus jóvenes han de desembolsar miles de euros, casi forzados, en obtener la licencia de conductor tiene un grave problema, quieran reconocerlo o no sus gobernantes.
Seamos realistas: moverse en autobús en Roquetas es un infierno. Hay que armarse de paciencia y no tener prisa en llegar a su lugar de destino. ¿Es esto un problema? Por supuesto. ¿Se ha trabajado en este aspecto? No, nunca. El gobierno de Amat ha ido relegando el transporte público, tanto urbano como interurbano a una de las últimas posiciones en su lista de prioridades, mientras estaba más ocupado en otros asuntos. Turbios asuntos. Está claro que este tema no ha importado nunca. Al fin y al cabo, la última vez (si es que hubo vez alguna) en la que el Sr. Amat usó el transporte público se pagaba en “duros”. No olvidemos que lleva desde 1995 sin bajarse del coche oficial, y siempre con conductor.
Pero los que vivimos más conscientes de la realidad diaria y hemos necesitado usar el autobús, nos hemos tenido que enfrentar nada menos que a las doce pruebas de Hércules. Autobuses que no pasan a su hora, imposibilidad de recargar la tarjeta, falta de información del tiempo de paso por parada. Aun así, lo más grave es la deficiencia del servicio, que deja aislado a una gran parte del municipio y que se vuelve inexistente más allá de las 22 horas y aún más en domingos o festivos. Y eso sin nombrar el abusivo precio del servicio, en el que cada viaje se extiende a los 0.86 céntimos, si no sales de Roquetas y tienes la tarjeta. Esta misma, no presenta descuento alguno para jóvenes, desempleados o familias numerosas.
No quiero ni imaginar lo que tienen que sufrir las personas con movilidad reducida, que ven pasar y pasar autobuses sin poder montarse, ya que la mayoría de los autobuses que conforman la flota de autobuses del consorcio no está adaptado. Indignante y frustrante ha de ser ver como se marchan varios autobuses sin poder subir.
Amat ha delegado la gestión del transporte urbano al consorcio metropolitano. Incluso hace poco tiempo la, muy a su pesar, aún primer teniente de alcalde, Eloisa Cabrera, desconocía que el transporte urbano es competencia exclusiva del municipio. Debía tener la cabeza más centrada en el parlamento que en el ayuntamiento roquetero. Esta total dejación de funciones ha llevado a que los usuarios del transporte suframos todo tipo de desesperaciones usando el servicio.
Esta situación hace que en Roquetas se vivan como normales situaciones esperpénticas como las que contaba al principio. O que la mayoría de trabajadores no puedan hacer uso de este servicio, como en otras ciudades del tamaño de Roquetas. El servicio urbano de autobús, concebido en la mayoría de ciudades como vertebrador de estas, en Roquetas no hace más que aislar a los diferentes barrios. Cortijos de Marín, Las Colinas de Aguadulce, Los Institutos o El Solanillo son algunos ejemplos que quedan totalmente excluidos de una mínima conexión con el resto del municipio. Será que son ciudadanos de segunda para el PP.
Félix Martínez Rivas, miembro del Consejo Local de IU Roquetas
