Educación emocional en la escuela
Laura Montoro Mesa, psicóloga positiva experta en menores
Emilio Calatayud, gran hombre y juez de menores hace pocos días dio una charla en Alfacar (Granada). Todo el mundo le conoce por sus sentencias ejemplares con menores infractores y apuesta por que una muchas causas de la delincuencia es porque existe un déficit en las relaciones familiares donde no se establecen límites o no hay una educación emocional. La adolescencia es una etapa turbulenta de cambios internos físicos y psicológicos, donde la autorregulación emocional será la clave para el futuro. ¿Por qué no empezar desde pequeños? Ya hablábamos de la felicidad anteriormente, que podía entrenarse pero si educáramos desde la escuela, seguramente estaríamos actuando con una prevención primaria en salud para encarar el futuro con mayor madurez, autonomía y competencia social. No se trata de una asignatura aparte, sino un MODO de enseñar.
Ya afortunadamente, en algunas escuelas en España se trabajan las emociones en la etapa infantil, pero ¿Por qué no tiene más peso en el currículo? Se le da mucha importancia a los conocimientos, cuando en realidad la persona desde que nace siente, sueña, y duda. De hecho extrapolándolo a lo práctico y al momento actual que vivimos, alguien dijo que “Nos seleccionan por el CV y nos despiden por nuestro carácter”.
¿Qué se debería enseñar en la escuela? Además de las materias que incluyen el desarrollo intelectual y corporal, también el emocional y espiritual (entendido como el autoconocimiento, no la religión). Dejar de educar en la excelencia, siendo el mejor, el que sobresale, para educar en aspectos que tengan sentido para el niño/a a lo largo de su vida.
De hecho, hay evidencias de estudios que demuestran que educando emocionalmente se mejora el rendimiento escolar porque favorece mucho la concentración. Tomar conciencia de nosotros mismos nos da miedo, llegar a la parte oscura asusta. Se evita lo que nos da miedo. Pero de este modo podríamos regular las emociones y ser más autónomos frente a los acontecimientos Así como crearíamos relaciones más positivas con el resto.
¿Dónde está la clave? en una sensibilización general de la importancia de esta educación, en formar al profesorado para hacerlos personas que conectan con su alumnado, no meros transmisores de información y por ultimo formar a las familias.
Ya D. Goleman psicólogo americano, en 1995 fue el primero en popularizar el termino de“inteligencia emocional” hablándonos de la capacidad para reconocer emociones propias y ajenas y manejarlas a favor de uno mismo y los demás. Entre sus componentes esta: el Autonocimiento (conocerse bien a sí mismo); autorregulación (saber diferenciar que es pasajero y que perdura); Auto motivación (dirigir esa emoción hacia un objetivo concreto con iniciativa y optimismo); Empatía (saber cómo se siente el otro a través de mensajes no verbales) para finalmente desarrollar las Habilidades sociales, que serán lo que nos permitan crear emociones y sentimientos en los demás manejándonos en cualquier situación.
Hoy en día tristemente se recortan presupuestos para asignaturas como la música. ¿No sería mejor invertir más en educación desde pequeños? ¿O invertir más en educación emocional?. Quizá se pregunte que qué se ganaría. Después de tantos estudios, pienso que el premio sería personas más maduras, con las ideas más claras, que no se dejan guiar por “lo que toca o lo que les dicen” y más felices.