Del plan Marshall al plan Merkel

Marcial Vázquez

Es realmente asombroso que después de haber realizado el mayor recorte de derechos laborales de nuestra historia y sentar concienzudamente las bases para una nueva recesión económica en nuestro país, Mariano Rajoy se haya atrevido a firmar una carta en donde varios países continentales le piden a “Europa”, o sea a Merkel, que se adopten medidas para el crecimiento y la creación de empleo. Es decir, hacer todo lo contrario a lo que actualmente se viene haciendo. Por lo menos Francia y Alemania han sido coherentes con su egoísmo colonialista y no han firmado dicha misiva, pero en el caso nacional que nos ocupa, es decir el español, el cinismo deja de ser una travesura de la típica hipocresía política para ser directamente una mofa y befa al conjunto de la ciudadanía.

Yo lo entiendo así porque no se puede ir a Bruselas a pedir una bajada de impuestos, por ejemplo, cuando aquí se están subiendo. Ni se puede ir a pedir una mayor inversión pública para reactivar la economía cuando aquí se está llegando a extremos y ejemplos profundamente lamentables y populistas con tal de cumplir con el dichoso déficit pactado unilateralmente entre Merkel y Ángela. Luego ya Rajoy, como es el comisionado alemán para los asuntos españoles, aplicará la tijera de la forma en que pueda hacer más daño a las izquierdas y a los más desfavorecidos y débiles de la sociedad. Porque lo que está pasando en Valencia con cargas policiales típicas de otros tiempos totalitarios, no es algo casual, sino cargado de un profundo significado y advertencia a navegantes: es en la única comunidad que realmente sí está al borde de la quiebra donde la derecha deja claro cómo va a tolerar las protestas juveniles. Y si en las próximas horas no dimite nadie del gobierno, ya sea regional o nacional, estará cristalino que para nuestra presidenta del Gobierno, es decir Soraya, la actuación coercitiva del “estado” en tierras valencianas es todo un modelo a seguir.

Precisamente estos días me vino a la cabeza el famoso Plan Marshall que permitió a la economía europea poder crecer y salir adelante después de que la II guerra Mundial, provocada por un tal Hitler, alemán, devastara el continente europeo. Es decir que dicho plan, en sí mismo, no fue una explicación unitaria de las posteriores décadas de progreso y desarrollo del estado del Bienestar, pero contribuyó a potenciar una política económica donde la inversión no era un pecado y donde el estímulo público fue la base para un posterior crecimiento material producido con recursos privados, es decir, la economía y su mercado libre. En España tardamos mucho más en salir de la miseria de postguerra porque no fuimos incluidos inicialmente en dicho plan aunque los fondos americanos llegaron más adelante en otro campo de negociación. Y, por supuesto, este empuje extranjero fue decisivo para el boom de los años 60, aunque muchos nostálgicos del franquismo atribuyan el crecimiento económico español únicamente al acierto de la planificación tecnócrata de los que mandaban entonces, que son algunos de los que siguen mandando ahora.

En este sentido no me cansaré de decirlo y, además, las hemerotecas respaldan mi cabezonería: Merkel ha sido lo peor que le ha podido pasar a Europa después de Hitler. Ningún presidente europeo, por nefasto que haya sido, le ha hecho tanto daño al futuro de los europeos como Ángela Merkel. Bien es cierto que esto ha coincidido con un puñado de gobernantes dóciles y sumisos que le han hecho más fácil el trabajo a la canciller alemana, Zapatero incluido. Pero en esto también hay diferencias: no es lo mismo que te chantajeen y accedas a realizar reformas contrarias a tu ideología con tal de salvar tu país (Zapatero) que ponerte al servicio de Alemania antes que servir a los españoles (Rajoy). Pero está claro que la única solución sobre Merkel la tienen los alemanes en sus votos, y es que pierda las próximas elecciones y se ponga fin así a su nefasto mandato y su inolvidable chantaje permanente a sus “socios” europeos. Hitler invadió Grecia e Italia. No por casualidad en Italia y en Grecia gobiernan dos tecnócratas puestos ahí por Ángela. Es decir, otra forma distinta de guerra pero, en el fondo, el mismo resultado: ocupar países ajenos y pisotear su soberanía nacional para ponerla al servicio de los intereses propios.

Anoche se “rescató” nuevamente, y van 123 veces, a Grecia. Que nadie dude que dentro de 2 semanas aparecerá algún emisario alemán pidiendo nuevamente, e irán 124 veces, más esfuerzos y recortes a los griegos. ¿Hasta cuándo? Hasta que Merkel desparezca, Europa pueda volver a ser libre, y se ponga encima de la mesa un plan Marshall, pero esta vez europeo, para reconstruir los desastres que estamos padeciendo de la III guerra Mundial a escala bursátil donde nuevamente Alemania ha vuelto a ser su guía y razón bélica. Esperemos que por tercera vez, y por el bien de todos, el IV Reich vuelva a perder.