Ana Mancheño, teleprensa.com Sevilla
Se puede pasar de ser un gran personaje admirado por todos y al que todos alababan, a ser “personaje” que ahora no quiere conocer nadie, casi ni el mismo dios! El decir que sí es una obviedad, porque ya sabemos todos que es así, y que esto lleva pasando ya mucho “rato”.
Pero en este país como en otros, bueno como nos interesa más lo que nos afecta directamente, pues hablaremos del nuestro, España. Suele suceder que a la sociedad le embelesa todo aquel que consigue triunfos y llega a lograr metas que para el resto son inalcanzables. Pero inalcanzables, no por no invertir esfuerzo y tesón, sino porque no tiene la facilidad ni el poder de hacer que otros te “hagan la pelota” tan fácilmente y así conseguir sus objetivos.
Desde los inicios de la democracia, a la que por fin llegamos después de una dictadura, y en la que cambiaron muchas cosas, pero en las que otras, como las estructuras del poder económico, tan bien sostenido, no se movieron mucho. Hemos tenido y tenemos multitud de casos del tipo “la cultura del pelotazo”, ejemplo de ésta personajes como Mario Conde que se hizo conocido por ser el presidente del Banco Español de Crédito (BANESTO). En esta época, creció su popularidad y obtuvo todo tipo de reconocimientos, como el de la Universidad Complutense, que le nombró Doctor Honoris Causa, en un acto presidido por el Rey, y por las máximas autoridades de España. Éste consiguió gran trascendencia social, en los años 80 y 90, llegando a ser símbolo del éxito empresarial.
Pero esta gran relevancia social del señor Conde, se vino abajo cuando saltó a la opinión pública el “caso Banesto” (morosidad bancaria y falta de capital), es decir fue a parar a la cárcel después de muchos juicios y tejemanejes por estafador. Pasando de “Doctor Honoris causa” a “Doctor en causa de estafa”. Viendo como todo el prestigio que le habían otorgado, dejó de ser tal, por los mismos que antaño le pusieron en un pedestal.
Y para qué recordarles los de estos últimos tiempos, ya sabido de todos, entiéndase caso Jordi Pujol, caso Noós, caso tarjetas black, caso Bankia, y…podría llenar el folio entero, pero como no quiero que se aburran, en el supuesto de que hayan llegado hasta aquí leyendo, pues no lo haré.
¡Y mira por dónde! No es precisamente por este motivo- caso Bankia- por lo que han detenido durante unas horas a Rodrigo Rato, sino por presunto delitos de fraude, blanqueo de capitales y alzamiento de bienes.
Y eso que sus “amigos” hicieron una ley para ayudarle a blanquear,(según algunos), lo que tenía negro, aparte de las tarjetas black que ya eran bastante negras, y no había forma de convencer al personal de que podrían ser de otro color.
Y, de toda estas joyas que tenemos en este “nuestro país”, lo más surrealista es que cuando un juez les interroga nadie sabe nada, ni nadie conocía a nadie, sólo de vista. Qué por cierto la deben de tener muy mala, porque sólo ven lo que les interesa y, cuando les interesa, tanto a unos como a otros.
Afortunadamente hay profesionales que hacen bien su trabajo y jueces que, a pesar de las presiones que puedan recibir, se mantienen imparciales. Y como dicen todos los conocidos- que ahora ya sólo son eso- de “estos grandes personajes”, confiemos en la justicia. Pues eso confiemos… Pero rápido. Que aquí se pasa del “Honoris causa” al “Honoris estafa” en un visto y no visto.
