Cuando el magma se hace mar
Y lo que es aún peor/ cuando el magma sale de la Mar/ vestida pero descalza/ vestida para la vida/ pensando cabizbaja / si estar calzada/ ay, deja huella/ ay, deja deuda/ si estar descalza/ deja sin traza/ y estar desnuda/ solo perdura
Anda con los ojos desnudos/ se puede ver hasta el fondo/ pero su mirar viene de lo hondo/ y penetra y deja desnudo
Hay palabras que son/ simplemente palabras/ y hay palabras que/ atraviesan el corazón/ y se clavan en la conciencia
Nuestros inconscientes también quieren ser/ libres e independientes/ y son fuertes y son persistentes/ y lo consiguen como sea/ como la vida ante la muerte
La vida es una apuesta/ y me gusta vivirla/ con el inconsciente a flor de piel/ hasta el último instante/ como ella misma ante la muerte
En el exceso está la virtud/ porque nacer es un exceso ya/ porque morir es un exceso ya/ y, entremedias, también elegir/ también apostar
Dos vidas dentro de dos vidas/ me miras como si fuera tu cristal/ delante del que te has ido desnudando/ a tu manera y a tu ritmo/ dos vidas dentro de dos vidas/ te miro como si tu transparencia me devolviera/ todos los desnudos que he ido atravesando/ y lo nuevo aparece en lo viejo
Hay desiertos, ¡ay! / que son desiertos y oasis/ hay desiertos, ¡ay! / que aparecen y desaparecen/ hay desiertos, ¡ay! / que, cuando son oasis, enloqueces/ cuando estás llegando y cuando estás dentro/ hay desiertos, ¡ay! / que, cuando son desierto/ locamente te persiguen/ como si fueran un encuentro fortuito/ como si te conocieran desde hace siglos/ hay desiertos, ¡ay! / que quieres que sean/ oasis llenos de inesperadas dunas
Pero es el nuevo deseo/ que arrítmicamente desasosegado/ busca en la conciencia lúcida/ palabras con acordes/ que no anulen hondos ecos/ de corazones sin fondo
Sobre contenidos y continentes/ No sé dónde está/ mi probable pasión perdida/ sólo sé dónde está/ mi preciosa petaca pequeña/ dicen que existe/ la pasión en toneles/ sólo he conocido/ la pasión en petacas
No sé si la conciencia es/ un don o una maldición/ parece un don/ cuando es la conciencia lúcida/ de un corazón no resuelto/ parece una maldición/ cuando es la jodida, puta/ y ciega luz de la conciencia
Porque nuestras obras son amores/ y no las razones, buenas, que decimos/ se puede elegir incluso cuando no se puede/ y atreverse a ser vital y valiente se puede/ se puede elegir/ hasta el aire que uno respira/ hasta los besos que uno quiere dar
Hace tiempo que pensaba/ que era más difícil/ ser hombre que ser dios/ porque ser dios es tener conciencia ilimitada/ y ser hombre es tener conciencia limitada/ pero últimamente pienso/ que no sólo es más difícil/ sino que es más valiente/ porque es más valiente/ elegir teniendo una conciencia limitada/ que elegir sabiéndolo todo
Hasta en la vida ferroviaria/ hay dos posiciones y dos líneas/ la que quiere que seamos dependientes/ siempre de una vía única en la vida/ y la que nos señala que la vida/ es una elección de vías mestizas
Madroñal y Pedraza, musulmán y cristiano/ Garzón y Jiménez, judío y gitano/ apellidos son y a la vez ejemplo claro/ de rica variedad son, de cabo a rabo/ de historia única del pueblo español/ de mestiza urdimbre de siglos labrados.
(Eso que Lorca llamó la “viejísima y compleja sustancia de España” enriquecida con siglos de mestizaje)
“Si tú eres el tesoro oculto mío, / si eres mi cruz y mi dolor mojado, / si soy el perro de tu señorío, / no me dejes perder lo que he ganado/ y decora las aguas de tu río/ con hojas de mi otoño enajenado”. Federico García Lorca
[He dejado pasar el 13 de octubre, San Eduardo, porque he encontrado, inesperadamente y una vez más, la profunda esquizofrenia que constituye nuestra humana esencia. Hay dos san Eduardos -san Eduardo, rey y mártir, y san Eduardo, el confesor, que también fue rey- mientras que san Eduardo, el rey y mártir, nació en 962 y fue asesinado el 18 de marzo de 978; el otro, san Eduardo, el confesor, nació en 1003 y falleció el 5 de enero de 1066, y parece que se celebra, según el santoral, el 18 de marzo. Unidad de contrarios.]