jueves. 04.06.2026

Crítica de la crítica

Juan Galera, filósofo

Terminamos la escuela del seguimiento -ese sí, cierto- del inconsciente colectivo a mis argucias pedagógicas, y elucido que, que primero fue un acostumbrarse al código filosófico; y luego describir la columna vertebral de lo que está pasando. Ahora deben llenarse los huecos; ergo, cada uno, incluido yo, dejará llevarse por su intuición, libremente. Por eso hoy hablaré de lo que me pide mi lado más romántico: no se ha aprendido nada de la lección de la crisis. 

El empresario sigue empeñado en, camuflada su nostalgia en una creatividad analógica, renuncian a la raíz de la enfermedad, para pintar de rosa los aguacates. Siguen siendo teledirigidos por los técnicos y los que nunca creyeron que la verdadera ciencia -cómo dijo uno de los más grandes; el Sr. Kant- es la metafísica. Supongo que los jesuitas eso no lo sabían en las clases de ESADE; ni tampoco el Opus Dei (que paradoja; que casta). 

Lo que propone la metafísica en tanto que ciencia, es una pregunta recurrente en quinto de Filosofía: ¿Un cuerpo pesa, es un enunciado analítico o sintético? A lo que hay que responder que, antes de Newton, sintético; pero después analítico, porque es intrínseco a un cuerpo, el que tienda a la atracción con cualquier otro (peso; o amor). Por tanto nada se dice que no esté en el sujeto, cuando decimos "un cuerpo pesa". Pues, es esto lo que hace el "EMPRE-ndedor" (vamos el hijo del "EMPRE"). Aporta aquello que acaba con el proceso creador: la creatividad. 

El filósofo, y hay bibliografía, siempre ha sido perseguido. Pero no hay culpabilidad por los miedosos, pues si el maligno es, es practicante de inyecciones de la ignorancia. Así, igonorancia-mal y fealdad (como el rostro del cadáver) son sinónimos. Pero esto no le importa a los jesuitas de ESADE ni a la Universidad de Navarra. El maligno les ha ganado la batalla. El Bien ha dado su última pista (la crisis) y en estos cursos anuales, han suspendido todos. Uno ya empieza a cansarse de tanta idiotez; de tanto individuo cuya ecuación indica que vivirá 550 años en este tipo de vida; y, sobre todo que su amigo, el científico, que tiene más miedo que vergüenza, le ha dicho que hay lo que se ha visto: que la mortalidad es cosa de cobardes. Vamos que Platón se parece al Presidente del Real Madrid. 

No hay forma humana de aplicar la filosofía a la imbecilidad. A partir de ahora, será que llamen al filósofo puro, como yo, los charlatanes, a fin de que les hable de filosofía pura, mediante facturas que ni las de Ronaldo. Ya está bien de dar pedagogía al demonio. Satanás solo se aquieta con el brillo de la belleza (sinónimo platónico, de verdad o inteligencia; y de bondad). Cierto que el empresario posee una inteligencia; pero es del todo específica (es del negocio, no de la santa empresa). La red de Linkedin, en este sentido, no aporta nada; pues habiendo gente poderosa en la belleza, son destruidos por los que un charlatán les contó cuando la cosa iba bien. Dicen que ese charlatán, fue encontrado bajo su nudo de cuerda en una de las infinitas fincas a medio hacer en lo urbano. Pero antes se hartó de yeso; pues carecía casi de huesos, todo él era un tumor óseo. Un espectador escribió tras el texto de suicidio; que le constaba la noticia de un diario colorado, que en Israel, habían inventado una sustancia para poder alimentarse con los ladrillos y el yeso; y de postre venía bien, los billetes lilas, por su alto contenido en fibras y la ausencia de colesterol. Más que un suicidio, dijo el glosador, ha sido una estafa hebrea (valga la redundancia). Y luego firmó con sello no judicial ni político, sino con la cagada de una paloma blanca que, dijo, llevar una rama de olivo del Imperio Romano, cuando se creó el Derecho Inmobiliario Registral, tras la infraestructura de la razón con mayúsculas de lo helénico. Precisamente, cuando los germanos eran como animales. 

Los emprendedores; sus coachs (intrusos) y el positivismo lógico y psicologista, pronto, ante la segunda parte de lo mismo, verán sus cuerpos como el hombre del negocio, que se reía de la empresa; el hombre que se hacía bocadillos de yeso. Pues, no quieren arreglar el Divorcio; desean, como el asesino, dilatarlo.

Yo no tengo la culpa de ser lo que nunca he querido: juzgador; puesto que antes fui defensor. Se merecen la sentencia que tienen. Da repugnancia encontrar el camino de la especie, en las facturas de proveedores y en los balances de un continente que se odia a sí mismo.  De vergüenza hablar de cómo hacer que la gente tenga más sed, y, si puede, de un líquido color azufre. La náusea no se puede soportar al ver un ser humano, que desconoce que existe; o sea, que no sabe lo que son las reglas de medición del campo de juego, o existencia. Es grotesco, cómo el capitalista desea imitar al aristócrata; pero no tiene ni paladar ni sensibilidad. Da lástima recordar a Botín, siempre con corbata o algo rojo. Da lásitima de verdad; no la que tuvo el Consejo de Administración pueblerino. Repito que el cáncer o el infarto, es el camino de la falsa libertad que coge un órgano o una célula que ya no cree en el amor intelectutal del todo del organismo. He sido un iluso cuando afirmé que la crisis era la última lección para la práctica del autoexorcismo. Hay un profesor en Linkedin, de cuyo nombre no voy a prisión; que dice no conocer nada de filosofía, y que yo soy un confundidor: el topo y la zorra, están en el fracaso escolar. Esto, para los constitucionalistas, que pierden el reloj en si Constitución va con C o con Z; sería el verdadero derecho fundamental. Y un profesor de ese calibre, si funcinario, doblemente monstruoso. En Facebook, todo es la curiosidad supérflua (oseáse un album más fácil que la lectura; la que dicen estos imitadores que fue posterior al lenguaje hablado; y ya es, con perdón, para cagarse, que el hombre aprendió a hablar). Deben cuidarse de ellos, menos mal, las drogas de la psiquiatría; pues lo único relevante en el positivismo lógico y psico-lógico (el que confundió la interpretación de su maestro: Wittgenstein) ha sido expulsado de la academia: el inconsciente colectivo del -que amo tanto- Dr. Jung. Ahora comprendo las calamidades por las que ha pasado el ser humano sin inmutarse; ahora viene a colación la indicación rusa de Dosoievski, de que, tal vez provenimos de fuentes podridas. Quién quiera verme que me llame; pero que, como en "Los hermanos Karamazov" yo me arrodillaré ante él y rezaré  por él toda la semana; puesto que ya conozco su tragedia; a la que quieren inducirme, desconociendo estos "atunes" que yo fui uno que regresó "del Vietnam". 

La extinción del botín, debe servir para fundar para el pensamiento; no para el entendimiento. Y en Twitter, todo ambigüedad. Martin Heidegger: el "ser impropio" se dedica a la "curiosidad supérflua; a la habladuría; y a la ambigüeda." Y cuando un tonto coge un camino...  

Juan Galera, filósofo. 

Crítica de la crítica
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad