lunes 12/4/21

Consuelos para tontos

Francisco Mancera

 

El 22 de Diciembre tras verificar que no nos ha tocado el gordo de la lotería, ni el segundo, ni el tercer premio nos consolaremos con aquello de que al menos tenemos salud.

España nunca ha sido una sociedad meritocrática, y mucho menos  si la comparamos con los EE.UU. A mayor abundamiento, la crisis económica, con sus recortes en educación y la escasez de puestos de trabajo, está eliminando los pocos vestigios que  existían. Es sabido que la mayoría de los puestos de trabajo se encuentran por recomendación de un familiar o conocido. Cada vez hay menos oposiciones y las que hay suelen estar “dirigidas”. En este sentido comienza a ser tradición redactar ante notario la lista de ganadores a una oposición pública, y  lo más llamativo es el abrumador porcentaje de aciertos, capacidad predictiva que ya les gustaría trasladar a la lotería. Hasta tal punto ha llegado la cosa de encontrar trabajo, que el segundo consuelo más usado es: al menos tengo trabajo… y eso visto lo visto, mantenerlo es un verdadero premio gordo.

Con unos salarios menguantes, con una justicia politizada, con unas instituciones desprestigiadas y gestionadas por políticos presuntamente corruptos, los humildes sólo tenemos dos vías de ascenso económico-social: convertirnos en jugador de fútbol profesional o que nos toque la lotería. Lo de ser futbolista, mejor lo vemos otro día... a mí, además, ya se me pasó la edad. Hoy toca la lotería y en particular la Lotería de Navidad. El décimo cuesta 20€, como hay 100.000 números distintos en el bombo, la probabilidad de que toque el gordo es de uno entre cien mil; un mísero 0,001%, eso sí con un suculento premio de 400.000€.  Hay otros premios: el segundo no está mal; 125.000€ el tercero es poca cosa 50.000€ y el resto son despreciables. Hay 86.646 números que no les tocará nada, ni tan siquiera la devolución. Es decir con una probabilidad del 87% lo perderemos todo. La Lotería de Navidad es uno de los juegos legales de azar con peores probabilidades de premio para los jugadores.

Parece lógico pensar lo desafortunados que somos, nunca nos tocó el Gordo. Si le añadimos un poco de autocompasión, podemos llegar a creer que la fortuna nunca nos sonrió, que somos unos gafados, que nunca tuvimos suerte. Y eso es falso, estrictamente falso. En el momento de nuestra concepción el espermatozoide responsable de la mitad de nuestros ADN competía con una gran cantidad de espermatozoides, en concreto entre 30 y 600 millones. Lo que supone que la probabilidad de que ese espermatozoide fecundase el ovulo responsable del restante 50% de nuestro ADN, era de 0,0000033% en el más favorable de los casos y de 0,00000016% en el más desfavorable.

Alguno podrá pensar que es un triste consuelo, que esa es la misma suerte que todos los humanos han tenido, por el simple hecho de haber nacido. Vaya, una suerte de muchos y como dice el refrán: “mal de muchos, consuelo de tontos”. Consuelo si, de tontos, no. Yo mismo e incluso mi argumento,  seremos necios pero nos apoyamos en los robustos hombros de gigantes: de genetistas y matemáticos.

Lo cierto es que en unos días, volveremos a verificar lo difícil que es que nos toque el gordo de navidad… pero al menos tenemos un nuevo argumento que unir a la batería de consuelos para tontos.

by PacoMan

 

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