Confederación de Estados ibéricos

Marcial Vázquez

Ahora que ha muerto Suárez y que se está muriendo lentamente España, nos enfrentamos al eterno debate de nuestro pasado y al renacer de los viejos problemas que rompían nuestra alma y creíamos solucionados. En una época donde es más necesario que nunca hablar de futuro, algunos en este país se han empeñado en mirar al pasado e intentar justificar sus planes de ruptura en errores del ayer.

Uno de estos debates del pasado que vuelven a estar con más vida que nunca es, como podréis imaginar, el encaje de Cataluña en España, un encaje que llevamos procurándolo, como mínimo, un siglo largo y que, sin embargo, no hemos sabido acertar, porque según los nacionalistas catalanes el “estado español” no deja ser libre a Cataluña. ¿Qué significa para ellos la libertad de los catalanes? Su independencia y su soberanía, y ante este planteamiento hay fórmulas y ofertas de convivencia que van desde la candidez ideológica al más puro patetismo político. Y paletismo, que de todo hay en esta viña tan regada con hiel y vinagre por el Señor de los rouco várelas inmorales.

Uno de los analistas con más acogida dentro de los lectores de izquierdas, por definir el marco de alguna manera conceptual, sería el catedrático Vincenç Navarro, catedrático de ciencias políticas y políticas públicas, según reza su biografía. Este catedrático es firme defensor del derecho de autodeterminación para Cataluña. Y, ¿cómo lo explica? De la siguiente manera: “El número de personas que desean ejercer el derecho a decidir es mayor que el que desea la separación de Catalunya del Estado español. Catalunya podría ser un Estado soberano dentro de un Estado federal español. En realidad, históricamente la gran mayoría de fuerzas políticas de las izquierdas, tanto catalanas como españolas, han deseado esta forma de Estado federal, dentro del cual cada nación pueda decidir su futuro”. Una explicación llamativamente extensa y no exenta de contradicciones. En primer lugar me parece una argumentación insultante el que se nos diga que son mayoría los que quieren el derecho a decidir que aquellos que desean separarse de España. Algo profundamente absurdo que no tiene sentido ni hay por donde cogerlo, por motivos de pura lógica. Pero luego continúa diciéndonos que, en realidad, todos hemos querido una forma de estado federal pero no nos habíamos dado cuenta hasta ahora.

Veamos lo siguiente. Proponer una solución federal al problema de Cataluña es un verdadero despropósito. Ya sé que mi partido, el PSOE, propone una España federal, pero yo no estoy de acuerdo. Podremos proponer un nuevo modelo de estado siempre y cuando nos basemos en otras nobles razones, pero no como vía de neutralización del separatismo catalán. Digo esto, sobre todo, por algo sencillo de entender: el actual estado de los autonomías ya se comporta como si tuviésemos una estructura federal, y si de lo que se trata es de armonizar u ordenar las competencias autonómicas y estatales, esto se puede llevar a cabo dentro de la actual constitución.

Por lo tanto, ¿qué es lo que, realmente, se les podría plantear a los catalanes para negociar su actual chantaje a la nación española? Una confederación de estados ibéricos o un estado libre asociado a España, como quiso hacer Ibarretxe. Pero hacer creer a los españoles que un estado federal saciaría la sed de los separatistas catalanes es mentir de manera un poco absurda a los ciudadanos.

Ya sé que en la progresía actual se lleva eso de estar a favor de la “libre voluntad” del pueblo catalán. Yo, empero, apuesto por lo contrario: cualquier referéndum en Cataluña es ilegal y no puede tener efectos consumados. No podemos aceptar que una parte del país decida unilateralmente su futuro y más aún cuando esta decisión afectaría, de manera inevitable, al resto de los españoles. Si yo fuese presidente del gobierno pactaría lo siguiente: referéndum en toda España para decidir si permitimos que Cataluña se marche del país en el caso de que los catalanes quieran irse. Y, claro está, con una participación mínima del 70% en el caso de Cataluña.