Columba inquieta
Juan Antonio Palacios Escobar
En su visión de la vida quería centrarse en los asuntos de mayor envergadura, sin salidas de tono, sin renuncias ni aparcamiento de libertades, porque sabía que unos sufren para ganar y otros lo hacen para padecer y no disfrutar. Columba sostenía que si queremos cambiar tenemos que querer y poder hacerlo.
También nuestra amiga Inquieta había descubierto la gran influencia de las redes sociales para darse a conocer y conectar con el mundo mundial, siempre que no vendieras ni hipotecaras tu intimidad, que no cambiaras como un vulgar mercader presencia por conocimiento.
Columba que era una mujer de armas tomar, sabía que no era el momento de liderar batallas que casi nadie iba a entender y muchos menos iban a justificar y que los pésimos ejemplos que la gente veía y vivía eran el mejor estímulo para sentir fobia hacia la política y los políticos.
Su imagen insaciable y ambiciosa era como un volcán en permanente erupción, aunque desde la distancia había aprendido que todo el mundo tiene derecho a equivocarse, que no había lugar para una sociedad del remordimiento, sino de una ventana a través de la cual se ven y descubren las cosas de otra manera, y se es capaz de ser generoso y solidario.
Debía vencer sus prejuicios, y estar activa le servía para despejar su mente.No eran momentos para hacer inversiones arriesgadas. Se sentía baja de fuerzas, por lo que tenía que mejorar sus horarios y costumbres, y dedicar más tiempo a descansar para superar aquella pasajera y puntual depresión.
La solución a aquel problema que tanto le había ocupado y preocupado, había moderado su talante y le había enseñado a pedir disculpas sin justificaciones ni complejos. Le escandalizaba el cinismo individual y colectivo en la lucha contra la pobreza, queriendo hacernos creer que lo que los gestos eran determinantes en el cambio de las situaciones, cuando solo eran movimientos superficiales.
Para Columba Inquieta, el contacto con la naturaleza le hacía sentirse mejor y más centrada, con un mayor margen para respirar a pleno pulmón y más fuerte y optimista, con mayor equilibrio entre el trabajo y el descanso, sin entender ni admitir prebendas ni privilegios, con más alegrías y regocijos que culpas y expiaciones.
Nuestra amiga había soportado la envidia de alguien cercano que pretendía jugársela, pero era conocedora que entre líos y conflictos lo peor había pasado, y ahora tocaba mantener la calma como si no ocurriera nada y tomar iniciativas y aprovechar las oportunidades.
Analizar los problemas y conflictos con frialdad, sin dejarse llevar de pasiones y reacciones emocionales volcánicas y destructivas era una de sus principales cualidades, prestando más atención a los detalles que a las grandes proezas, y explotando su empatía en aquellas ocasiones.
Dar el primer paso, superando charangas y chiringuitos, sorteando curvas y enfilando rectas, alejando obscenidades y actuando con decencia , de forma implacable e impecable , dando prioridad a lo más importante y no adquiriendo compromisos innecesarios, sabiendo definir el aquí y el allí, el ahora y el luego.
Columba Inquieta estaba pendiente de todo lo que sucedía a su alrededor y en su caminar por estos mundos, había hecho cosas que habían dejado huellas. En el presente, lejos de líos y patrañas, se sentía cansada y dispuesta a invertir su papel para dejarse llevar, pero su rebeldía consustancial y genética se lo impedía porque estaba llena de vitalidad y con multitud de planes por realizar.