Serafín Pedrosa. IU El Ejido
Cuando escuchamos o leemos el concepto que titula este articulo normalmente (o al menos a mi me pasa) se nos viene a la mente la puesta en marcha de grandes infraestructuras públicas, cuya explotación posterior recaerá en la parte privada con el consiguiente beneficio para la misma. Es normal si tenemos en cuenta el interés lucrativo de este sujeto, pues de lo contrario la “colaboración privada” no existiría muy, muy probablemente.
Pero en este articulo de opinión me quiero referir a esas otras pequeñas colaboraciones de las empresas privadas con los ayuntamientos, asociaciones u organizaciones locales, donde se ubican, frecuentes tanto en número de colaboradores como en el de iniciativas o actividades a las que se pide su colaboración. A todos nos viene a la cabeza los premios que patrocinan aquella empresa, los trofeos que aporta tal otra o los regalos que obsequian a los participantes muchas PYMES del municipio, que con solo salir su establecimiento en el cartel anunciador o nombrar su empresa en la entrega de dichos premios, trofeos o regalos, se dan por satisfechos. Además de la “honrilla” de haber colaborado en una actividad del pueblo y para el pueblo, eso de devolverle a la sociedad un poco de que lo que ella aporta es muy loable.
Pero cuando esta colaboración público-privada consiste en la disposición por parte de una administración pública de medios tanto materiales como humanos a favor de una empresa particular se convierte en clientelismo, amiguismo, favoritismo o privilegios exclusivos (escojan el termino que prefieran). Y para ir sacándoles de la incertidumbre de estos argumentos genéricos sin aterrizar, me refiero a lo que viví, en directo y sin nadie que me lo contara, en el XXVIII Día de la Bicicleta de El Ejido.
Se trataba de un acto lúdico que pretendía, y así lo dijeron en su presentación, fomentar el uso de la bicicleta no solo como instrumento deportivo, sino alternativa real como medio de transporte urbano. De hecho se esta trabajando en ello, por ejemplo a través del programa Ciudad Amable de la Consejería de Fomento, iniciativa a la que se acogió el Ayto. de El Ejido por la iniciativa del grupo municipal de Izquierda Unida, o a través del Plan Andaluz de la Bicicleta que va a realizar una carril-bici desde Sta. Mª del Águila hasta Roquetas por la carretera de las Norias, a raíz también de una propuesta de nuestro grupo.
Con ese objetivo previsto, ese día eché en falta alguna alocución al respecto, una llamada a usar la bici como alternativa a los vehículos motorizados, una petición a las administraciones, a las empresas, a los ciudadanos por fomentar su uso, por adecuar las infraestructuras necesarias. Eché en falta algún taller de conducción, consejos de cómo circular, de cómo ir subido en la bicicleta (vi posturas tan perjudiciales para el cuerpo humano que me dolía hasta a mi de solo verlas) en eso, desde mi parecer, debe de consistir el Día de la Bicicleta. Pero en esta edición, para mi sorpresa, todo el tinglado montado solo tenia un objetivo: llevar mas de 800 participantes a comprar en el Corte Ingles, así de claro. Las inscripciones se realizaron única y exclusivamente en la 3ª planta de dicho comercio, a pesar de ser organizado, se supone, por el Instituto Municipal de Deportes de El Ejido. Los regalos: de dicho comercio. La salida: desde dicho comercio. La llegada: a dicho comercio. La voz cantante: de dicho comercio. Las camisetas: de dicho comercio (por cierto sin ni siquiera una mención al día de la bicicleta, ni a la bicicleta ni al IMD, ni a nada, solo el logo de la gran superficie.
Y, para rematar, los locutores, funcionarios públicos, se dedicaban a invitar a los presentes a subir a la 3ª planta de dicho comercio para adquirir el casco a quien le faltaba o cualquier otro articulo que necesitáramos para practicar ciclismo. Vuelven a poner algunos funcionarios de este Ayuntamiento a hacer funciones que no le pertenecen, prácticamente a ejercer de comerciales del Corte Inglés, como hicieron hace unos meses con la venta de cestas y lotes navideños.
Así no es como yo entiendo la colaboración público-privada; es mucho más lógico, más equitativo, más razonable el tipo de colaboración que se realiza en la carrera “San Silvestre” por ejemplo, donde se dan posibilidades de colaborar a todos las empresas del municipio, o al menos las que operan en el sector de las bicicletas o de los deportes. Así todos tienen las mismas oportunidades, en la medida de sus posibilidades; el tinglado que se montó el día de la bicicleta supuso la monopolización con el más poderoso, en detrimento del pequeño y tradicional comercio ejidense, que es, en definitiva, el que más empleo crea y el que articula desde el punto de vista socio-económico un municipio como el nuestro.
Serafín Pedrosa
Concejal portavoz Izquierda Unida El Ejido.
