Cantos de sirena

Juan Antonio Palacios Escobar

Aunque hay situaciones en la vida cotidiana, misteriosas y difíciles de explicar, son como los “cantos de sirena” con los que tentaban a Ulises y a sus marineros con una capacidad de atracción tan poderosa como la fuerza de la gravedad, y no es que a través de este microensayo quiera abrirles una ventana a la mitología ni a los fenómenos paranormales.

Así ante la actual crisis económica mundial queridos lectores de TELEPRENSA.ES, que no hay forma de que inicie su recuperación por muchas medidas de recortes y austeridades , y que ha costado seis millones de parados a nuestro país, a los curritos de a pie no nos sirven ni justificaciones y paños calientes desde el gobierno, ni retórica gratuita y actitudes demagógicas desde la oposición pregonando imposibles que siempre pagamos los mismos, con la torticera intención de arañar alguna rentabilidad en el mercado de los votos.

Tampoco son creíbles por nadie sensato, los argumentos de quienes gritan con ardor guerrero que el castellano peligra, y cada vez que abren sus bocas de oro a la manera de Juan Crisóstomo es para propinarles patadas al diccionario, ignorando que cualquier idioma es un proceso vivo de transformación, en el que el uso y costumbres de los ciudadanos y ciudadanas acaba tallando o perfilando, como el escultor o el pintor realiza su obra.

Existen en el mundo más de 6.700 lenguas y según los expertos 3.000 están en peligro de desaparición, pero precisamente la nuestra, al margen de salvadores, goza afortunadamente de buena salud, Así que duerman tranquilos y colaboren a enriquecerla. Ah y no olviden que defender lo imposible, sabiendo que lo es, no deja de ser la posición más retrograda y reaccionaria.

Resulta también sorprendente la capacidad de olvido que tienen algunos políticos del PP. No es necesario como decía William James, que seamos capaces de recordarlo todo, ya que nos encontraríamos tan mal como si no nos acordáramos de nada.

Claro está, que de ahí a olvidarlo todo lo que no se fue capaz de hacer en su momento, para satanizar y culpabilizar al gobierno socialista de no llevarlo a cabo o hacerlo responsable de sus actuales problemas sobre el espionaje o los casos por presunta corrupción, con los que cada día nos levantamos con una nueva y desagradable sorpresa, es recorrer el camino del cinismo a la poca vergüenza políticas, por lo que es recomendable ser más rigurosos y serios en las manifestaciones.

A unos y a otros, entre tanto apretarnos el cinturón y tanta demagogia barata no nos hagan sufrir innecesariamente, y que cada vez que nos intenten seducir con sus propuestas y planes, no nos vendan humos, que nos sumerjan en el mar de las palabras y escondan un desierto de ideas, ni intenten hundirnos en el océano de las catástrofes

Podríamos ilustrar estos cantos de sirena con otros ejemplos, pero no es intención ni mi vocación de comentarista producirles dolores de cabeza, cansancio ni aburrimiento. Además estoy convencido que ustedes, que son buena gente, no se lo merecen.

Menos mal, que la gente normal; lejos de los cantos de sirena, nos da todos los días una lección de saber estar y madurez y no van de figuras por la vida, pero gracias a su esfuerzo y su compromiso siguen creyendo en este país en que ya existen once millones de personas en el umbral de la pobreza, y procuran sumar esfuerzos para que salga de este agujero en el que se encuentra y de la que ellos no son responsables.

No necesitamos tantas desavenencias, reyertas y roces entre nuestros políticos .También nos sobran las peleas, los gritos y los insultos, y que nos castiguen platicando siempre de sus problemas y nunca de los nuestros. Queremos que hablen entre ustedes y con nosotros, porque estamos seguros que en ese diálogo se han de resolver nuestros conflictos y dar respuestas a nuestras demandas.

A ustedes señores y señoras de la cosa pública, desde el respeto que dicen tenernos a los que les hemos puestos en sus lugares, gobierno y oposición con nuestros votos, les rogamos encarecidamente que sean honrados, menos improvisación y manipulación, y más planificación, financiación y austeridad en sus actuaciones.