Blanco mortaja en el Mediterráneo

José Carlos Cabrera Medina, Arabista y Mediador Intercultural

Esta semana en la que nos hemos visto sobrepasados por la muerte de 700 personas en el estrecho de Sicilia, y no me queda otra que hacer una reflexión a modo de, al menos, liberación personal. Hace mucho tiempo, mucho antes de empezar a trabajar en emigración escribí una canción sobre este tema, haciendo una metáfora sobre el mito de Ícaro, sus ganas de recuperar su libertad y el fenómeno de la emigración en el Mediterráneo.

Años después descubrí que la emigración no sólo es un fenómeno normal, donde en mi propio reconocimiento, he descubierto que yo mismo soy un emigrante y me he movido para tener un trabajo en un sitio donde no me he criado, y donde las personas no nos movemos de una manera alocada y sin sentido, sino que seguimos rutas prefijadas, tenemos orígenes comunes y destinos concretos.

Todo esto dentro de una complejidad manifiesta, ha sido siempre el objeto de mi preocupación y de mis estudios, ya que evidentemente, para minimizar el transito peligroso hacia el norte (ya que evitar no debe ser el objetivo), y la mejor calidad en la acogida de estas personas, se debe tener en cuenta el lugar de origen y de tránsito donde poder informar de qué es lo que les espera. 

Esto es algo factible, existen pocos estudios, cierto, pero la opinión de los agentes sociales de fronteras, aparecen como fundamental para poder orientar verdaderas políticas de codesarrollo y de solidaridad comunes dentro y fuera de la UE 

Me cuenta una amiga y colega italiana que trabaja en la atención a la emigración en Italia, que las personas que ahora están atendiendo en Reggio Calabria y que pasaron la semana pasada el Estrecho de Sicilia, que además de los perfiles que tradicionalmente atienden, como Eritrea, y Somalia, las personas que están ahora pasado son de Senegal, Costa de Marfil y Gambia, justo los que llegaban hace año y medio a España.

 Las rutas cambian, nada sucede en balde, y las políticas de covecindad son después responsables de rutas más peligrosas y la muerte de cada vez más personas. Algunos han cambiado ya la valla por el transito marítimo desde Libia. Y de ésto somos todos responsables, todos 

Los árabes llaman al mar mediterráneo البحرالأبيض المتواسط al-Baḥr al-′Ābyaḍ al-Mutawāsiṭ el mar intermedio blanco.  Blanco como el color de las mortajas en el mundo musulmán, y el ser “intermedio” como presunción de algo en común, en este caso y hablando de personas, una responsabilidad común.

Tenemos que pasar de la indolencia, a la acción, mas allá de la operación Tritón del Frontex que se ha convertido en una misión de rescate y proponer otras cosas. De alguna manera hay que buscar acotar el control que las mafias hacen de estas personas para poder así minimizar su poder económico, origen probablemente de otras actividades que a todos nos preocupan 

A cuántos ícaros nos queda ver aún que se le quemen las alas en este mar, nuestro mar.

@cabreramedina1