Aznar no pide perdón
Marcial Vázquez
Este lunes se ha producido uno de los acontecimientos planetarios de este siglo: Aznar ha presentado el primer tomo de sus memorias. Como aún no he podido leerme el libro entero, sí diré que después de ver los extractos publicitarios de su editorial y las declaraciones del protagonista en su presentación, poco y casi nada nuevo nos vamos a encontrar en las confesiones de tinta del ex presidente: todo por España y mucho me deben aún los españoles. Entre esas deudas, claro está, el pastel que nos dejó para el recuerdo: Mariano Rajoy.
El problema de José María Aznar es que casi todo lo que dice está relleno de ese mesianismo patriótico que cuando se compara con los hechos y las realidades que nos dejó su gobierno en el pasado, deriva en una especie de peste sectaria que solamente los convencidos pueden alabar como aires perfumados, porque entre lo que nos cuenta Aznar y lo que hemos vivido con Aznar casi todo acaba oliendo a podrido. Y todo esto por algo muy sencillo, básicamente: porque el ex caudillo del PP se niega a pedirnos perdón a los españoles. Es más, en el fondo piensa que los españoles tendríamos que pedirle perdón a él y, además, darle las gracias.
Confieso que siempre he sido un consumidor nato de las memorias o confesiones de los grandes políticos. Escribir un libro sobre tu pasado, cuando ya te has ido, es una forma estupenda de reconciliarte con muchos enemigos y explicar cosas que merecen ser explicadas desde la verdad y no desde el oportunismo. Y si hay que pedir perdón, se pide, y además dejándolo por escrito. Lo que no puedes hacer es afirmar que ETA intentó matarte 4 veces pero que tú no quisiste pedir cuentas a nadie sobre ello. ¿A quién se refiere Aznar, a los terroristas? Por supuesto que no, se refiere al gobierno del PSOE, más concretamente a Felipe González. Pero Aznar ni siquiera rodeado de tantos ilustres pelotas y lame culos se atreve a ser valiente. Porque una cosa está clara: cuando él, Aznar, acercó presos durante la “tregua trampa” lo hizo porque quiso. Luego ya cuando los acercó Zapatero es que era fruto de las negociaciones delictivas del presidente socialista con los etarras. Y así sucesivamente. Para estas revelaciones no hacía falta que Lara se haya gastado centenas de miles de euros en los derechos de autor del ex presidente. Entre otras cosas porque Aznar se ha hecho casi tan rico como Felipe González.
Como no podía ser de otro modo, también sale a relucir el nacionalismo catalán. Un nacionalismo tan malo, tan destructivo y tan corrupto, que solamente en 1996 consiguió ser decente gracias a que el PP logró pactar con Pujol la investidura. Todo, eso sí, “desde la transparencia”. Entonces CiU no quería separarse de España, ahora sí porque la culpa es de Zapatero. La cuestión sin embargo es que como mentir es un arte de difícil cohesión, y Aznar en esto está algo oxidado, nos dice en el mismo acto que el separatismo de Cataluña ya viene de muchos años atrás, en concreto de 1934. ¿No quedábamos que en 1996 CiU no era separatista? A lo mejor es que Pujol es, en realidad, un marciano que llegó en un platillo directo a la Generalitat y luego se marchó cuando le dejó el testigo a Arturo.
Pero el capítulo que más han destacado los medios es cuando según la interpretación de algunos periodistas, Aznar eligió a Rajoy después de que Rato le dijese dos veces que no quería ser su sucesor. Yo, que he leído el extracto colgado por la editorial, no lo interpreto realmente así, en primer lugar porque las dos conversaciones al respecto que mantuvo Aznar con Rato fueron en el 2000, y en segundo lugar porque antes de tomar la decisión fatal de elegir al más inepto de todos los candidatos, Rodrigo Rato le dijo a Aznar que ahora sí quería. Y Aznar se lo pasó por el forro. Es decir, el entonces caudillo popular pudo haber dejado a Rato; y, desde luego, lo que sí está claro es que Rajoy fue la segunda opción del dedócrata del PP.
Y ya para terminar nos dice que solamente la mujer de Rajoy desea el éxito de este más que el propio Aznar. Y yo no lo dudo, porque la soberbia del personaje es de tal magnitud que ni ha pedido perdón por mentirnos con las armas de destrucción masiva, ni nos va a pedir perdón por dejarnos que nos destruya un presidente de incompetencia masiva. Como diría el aludido: “It´s very dificult todo esto”.