Jerónimo Medina, teleprensa.com Madrid
Con la comparecencia de esta semana, la alcaldesa Ana Botella deja claro que no volverá a presentarse para reeditar mandato al frente del Ayuntamiento de Madrid. Finalizada la presente Legislatura, se marcha una mujer controvertida de la política española, que ha pasado 11 años en tareas relacionadas con el gobierno popular de la Capital de España.
No ha querido defender su gestión y pasar por las urnas y esa falta de sentido democrático es lo más destaca en su trayectoria, fiel al estilo de su marido –el ex presidente José María Aznar– el ahora Ministro Gallardón la nombró su sucerosa al frente de la Alcaldía de Madrid con el famoso “dedazo”, toda una tradición en el PP.
Nunca pasó desapercibida, desde aquella famosa aparición suya, en la que para referirse al matrimonio entre personas del mismo sexo, hizo la comparación con las peras y manzanas de una cesta. Y es que son muchas las 'perlas dialécticas' de Ana Botella, a cual más descabellada –recomiendo echar un vistazo a las mismas, para entender de lo que hablo–.
Pero refiriéndonos exclusivamente a su gestión, tiene varios “agujeros negros” en su gestión que ni la Operación asfalto puede tapar y que son los verdaderos problemas que ha dejado en la Villa de Madrid y causas probables de su decisión de no concurrir a las urnas el próximo mes de mayo del 2.015. La muerte de cinco chicas en el Madrid Arena y su decisión de no interrumpir su viaje privado en Portugal a pesar de la tragedia (después fueron imputados y destituidos: el vicealcalde Miguel Ángel Villanueva, los concejales Pedro Calvo y Antonio Guindos, más recientemente el juez ha imputado al Jefe de la Policía Municipal de Madrid por estos hechos), la huelga de basuras de casi dos semanas, también la tuvo con la EMT (por los recortes en el servicio), los del alumbrado público (por la amenaza de despidos) y los funcionarios de la administración. El fracaso, una vez más, del intento por traer los Juegos Olímpicos a Madrid y su desastroso spanglish: “Relaxing cup café con leche in Plaza Mayor”, suciedad en las calles que dio lugar a la creación del hashtag #MadridDaAsco para denunciar el abandono generalizado de la ciudad o el lamentable estado del pavimento en zonas muy transitadas y del cuidado de los parques y jardines que han causado una veintena de accidentes por caídas de ramas, con dos muertos, el último muy reciente fue un anciano de 72 años.
Con estos lastres y una oposición virulenta desde el mismo interior de su propio partido, donde Esperanza Aguirre actúa como el verso suelto que antaño fuera su enemigo íntimo: Alberto Ruiz Gallardón, la Delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes que nunca ha negado el interés por disputar la Alcaldía madrileña y hasta se apunta al carro la Vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. No es de extrañar que las encuestas le augurasen un futuro muy desalentador, en el que según la estimación de voto de los madrileños, una coalición de partidos de izquierdas: PSOE, PODEMOS e IU, podría desbancar al PP del poder. Así con todo, Ana Botella toma la decisión de marcharse cuando acabe su mandato y poner el punto final a una trayectoria política que lejos de ser brillante como estos últimos días han querido elogiar sus acólitos, pasará a la historia como una de las más nefastas para la Capital del Reino.
