Vacaciones

José Añez Sánchez Diputado Provincial del PAL

En apenas dos días llega agosto, el mes de vacaciones por excelencia, donde millones de personas se echan a la carretera buscando el ansiado destino que les permita desconectar del quehacer cotidiano. Pero a pesar de lo que recoge la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 en su Artículo 24 (Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas), en realidad sólo una minoría pueden viajar y descansar.

La política no coge vacaciones porque los pueblos y sus ciudadanos no se paralizan, las necesidades siguen existiendo, están ahí y es nuestra obligación dar respuesta y cumplimiento a las mismas. Claro que sí algunos políticos se cogen vacaciones y no es que no sea lícito, sobre todo después de una precampaña y campaña electorales más que intensas, que se han prolongado más de lo necesario, muchos andamos más faltos de un descanso que nunca. Decir que algunos no se las merecen puede sonar demasiado fuerte y temo que sea más de uno los que se den por aludidos. Libreme Dios de que por esta reflexión pueda haber alguno que le amargue las vacaciones a su familia y se quede trabajando. Porque es lamentable pero cierto decir que varios de “mis compañeros” en estas lides políticas están de vacaciones permanentes y creo que sobra poner ejemplos a nivel provincial. Lo más grave es la actuación de esos, a los que prefiero no mencionar, tarde y mal. Han tenido cuatro años para trabajar por y para los ciudadanos pero han preferido darnos bochornosos espectáculos que han sido comidilla y hazmerreír en toda la región. Comenzar la legislatura con un discurso trasnochado, falso en el fondo y fuera de lugar en las formas, sin mencionar que no era el momento de robar protagonismo a quien se lo merece, es una muestra más de que quieren morir matando. Haber presentado dos recursos de reposición en apenas una semana, no es mostrar las ganas de trabajar sino que mucho me temo que no hayan aprendido de los errores y continúen con la misma línea de actuación. Más vale que se pusieran a hacer los deberes que no han hecho durante mucho tiempo y mejoren la vida de sus convecinos. Les animo a que dediquen este periodo de asueto, desde el lugar de vacaciones, a pensar sobre las situaciones y circunstancias de nuestros pueblos, a ver si en septiembre son capaces de recuperar alguna de las asignaturas pendientes.

En mi caso, como en el de la gran mayoría, los pocos días de descanso que el trabajo me permita tomar los pasaré en casa, con la familia y como mucho visitando alguno de los maravillosos pueblos que nos rodean, en la costa, la sierra o la alpujarra, cuna de muchos de los que hoy habitamos en la capital o el poniente. Vacaciones y lectura me parecen una buena fórmula pero temiendo que el tiempo no me permita dedicar la mente a alguna compleja biografía, aspiro y me conformo a que me quede tiempo para leer la prensa.

Mis mejores deseos tanto a los afortunados que tienen vacaciones y pueden disfrutar de ellas como a los que siguen amarrados al duro banco durante el inminente mes de agosto. El reencuentro a través de estas páginas, como el comienzo del curso, en septiembre.