jueves. 04.06.2026

La pirámide invertida

José Añez Sánchez, presidente de la Diputación Provincial

En el tiempo que lleva funcionando la democracia, los grandes partidos políticos han ido progresivamente secuestrando la soberanía al ciudadano e imponiendo un funcionamiento interno nada democrático. No soy el único que lo piensa y que aboga y trabaja por una democracia participativa basada en los principios de libertad, justicia, igualdad y pluralismo.

El desierto que han tenido que atravesar los defensores de corrientes afines al municipalismo, ha constatado el fracaso de los aparatos de partido tradicionales. El Estado ha adelgazado y las Autonomías han ganado en competencias. Pero, ¿y los Ayuntamientos?, ¿por qué los alcaldes y los concejales tienen que doctorarse en Matemáticas para equilibrar los presupuestos?, ¿por qué no disponen de suficiente financiación y tienen que hacer frente a la escasa transferencia de fondos y al ahogo económico vendiendo terreno o pidiendo préstamos? A los dos grandes partidos no les interesa este debate; es más, parece asustarles. La tercera descentralización no toca. Ese es el mensaje de las grandes siglas. En mi opinión, no toca porque es demasiado justa, demasiado democrática. No toca porque se verían los defectos y las virtudes de la gestión con la lupa de la cercanía, y eso es una amenaza para quienes están acostumbrados a gobernar desde la distancia.

El Partido de Almería (PAL) dice, sin embargo, que sí toca. El reto es convencer a los almerienses de la necesidad de romper con el conformismo. No puede ser bueno que los partidos elijan a sus candidatos sin consultar con las bases, ni lógico que las políticas locales dependan de quienes gobiernen en una u otra institución, en función de si lo hace un partido o lo hace otro. Los pueblos no pueden frenar su desarrollo económico y social por la estrechez de miras y la ausencia de libertad interna impuesta en los grandes partidos. Urge dotar de autonomía e independencia a la gestión municipal.

Nosotros proponemos la aplicación política de la fórmula periodística de la pirámide invertida. En esa pirámide, lo importante está al principio; y el principio, es la gente. Ha de ser la ciudadanía la encargada de aportar las ideas, el político, el encargado de atenderlas y recogerlas y el gestor el que las oriente. Un trabajo en cadena y todo debe ser desde abajo hacia arriba. Para eso, es preciso que el político y el gestor local estén a la altura de las encomiendas de la ciudadanía, y no al servicio del interés y la hoja de ruta de los partidos.

El Partido de Almería (PAL) tiene las listas en la calle. Los hombres y mujeres de nuestras candidaturas son ciudadanos y ciudadanas que no ambicionan más cosa que mejorar su pueblo. No quieren progresar en su partido, quieren trabajar por su entorno y atender las propuestas de la gente sin tener que decir amén a los correligionarios de partido.

La diferencia entre un modelo y otro es notable. Frente a los gobiernos-satélites, planteamos gobiernos soberanos, emancipados y libres de ataduras. ¿Saben por qué? Porque no hay política más dura que la de un alcalde sin dinero y, encima, pendiente de su partido.

La pirámide invertida
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