jueves. 04.06.2026

Intolerancia tolerada

Luis Rogelio Rodríguez Comendador, Alcalde de Almería

Lamento sinceramente que el primer acto de la campaña del candidato socialista a la alcaldía, José Antonio Amate, haya sido una petardada ni más ni menos que ante el Salón del Plenos del Ayuntamiento al que se postula como Alcalde. Comparto la sensación de incredulidad de muchos almerienses que, estos días, siguen leyendo declaraciones del presidente de la Autoridad Portuaria negando cualquier tipo de conocimiento sobre la acción planificada, uniformada y coral del comité de su empresa que, lejos de actuar de forma clandestina, envió comunicados de prensa anunciando sus propósitos horas antes del Pleno. Evidentemente, no tengo pruebas que me permitan demostrar que el señor Amate tenía una idea muy aproximada de lo que iba a pasar esa mañana en el Salón de Plenos, pero comparto con ustedes el sentido común de suponer que el Comité de Empresa de la Autoridad Portuaria no hace las cosas a espaldas de su presidente. En todo caso, me gustaría recordar a los trabajadores portuarios que “por propia iniciativa” alteraron el normal desarrollo del máximo órgano de expresión del Ayuntamiento de Almería, que la moción presentada por el Grupo Popular tan sólo pretendía instar al resto de grupos políticos a que se sumaran a la petición que hacíamos para que la Autoridad Portuaria reconsiderase su negativa de aceptar ubicar allí el botellón. Insisto en que el Ayuntamiento no tiene la potestad de ubicar allí ese fenómeno, por lo tanto, sobraba el espectáculo ofrecido. Los gritos, insultos, petardazos, descalificaciones y pitadas que obligaron a la suspensión temporal de la sesión, estaban de más. En todo caso, creo que es un error alentar o permitir ese tipo de actitudes que creíamos superadas, porque no se ataca o vulnera tan sólo a un partido político o a unos concejales, sino que se está faltando al respeto a todos los almerienses. Por eso duele el silencio de cuantos, a lo largo de estos días, han preferido callar o mirar hacia otro lado, sin censurar o mostrar su repulsa por un hecho que, de haberse producido con una significación política contraria, estoy seguro de que hubiera merecido algún gesto por parte de los que ahora callan. No diré que su silencio otorgue carta de naturaleza o aprobación a unos comportamientos y actitudes de raíz intolerante, autoritaria y chulesca. Tan sólo lamentar que en Almería haya intolerancias toleradas por determinados sectores, siempre atentos a la defensa parcial de la libertad, entendida no como algo que a todos pertenece y a lo que todos tenemos derecho, sino como algo que sólo se rompe cuando son ellos los que se sienten atacados. Desde aquí quiero mostrar una vez más mi rechazo frontal a cualquier actitud que limite o coarte la libertad de expresión de las personas, sean concejales o no, y venga de donde venga la mordaza. No comparto la ferocidad con la que algunos demuestran que no soportan que otros piensen, hablen o actúen de un modo distinto al que ellos dictaminen como más conveniente. Lo más triste es que son ellos los que estos días se califican de ser verdaderamente demócratas y de mantener un buen talante. Espero y deseo que en los próximos meses nadie ofrezca a los almerienses espectáculos de similar catadura ética y que quienes aspiren a ser alcaldes de esta ciudad no alienten, toleren o se inhiban ante la vulneración de los derechos democráticos que todos tenemos, por mucho que se alteren los intolerantes.

Intolerancia tolerada
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