jueves. 04.06.2026

Enseñanzas del pasado

Antonio López Romero Periodista almeriense

El viernes 1 de diciembre se clausuraban en el Patio de Luces de la Diputación de Almería unas jornadas de tres días de duración con el título “El Proyecto Transformador de la Burguesía del Siglo XIX”. Este interesante ciclo de conferencias, organizado por el Instituto de Estudios Almerienses (IEA) y con la imprescindible colaboración de la Universidad de Almería junto a la UNED, han servido para rendir homenaje a Ramón Orozco Gerez, cuando se cumplen doscientos años de su nacimiento.

Este ilustre veratense, el mayor empresario que tuvo la provincia durante ese siglo, fue también un hombre innovador, creador de múltiples proyectos y político influyente de una larga trayectoria, tanto en el Congreso como en el Senado. Representando siempre a Almería, encarna el estilo de una generación de almerienses de cuna y de adopción que supieron combinar la búsqueda del beneficio personal, como hombres de empresa que fueron, con el de la colectividad, como influyentes políticos en la esfera provincial y nacional de aquellos tiempos.

Este encuentro, en el que he tenido el privilegio de participar, rescata varias enseñanzas del pasado, aplicables a los retos del futuro. Más allá de la sabiduría de un grupo de eruditos en la materia, del buen hacer investigador de profesionales del mundo universitario y de la enseñanza en general, ó del interés de una nutrida representación de descendientes de aquel ilustre antepasado por conocer con mayor profundidad su imponente figura, las jornadas tienen una aplicación práctica en el presente y han venido a demostrar una vez más que la ecuación poder empresarial+poder político=desarrollo permanente, funciona desde hace siglos.

Orozco no era un pintor, ni un literato, ni un músico famoso de los que la Almería decimonónica dio tantos nombres al panorama nacional. Pero no es casualidad el interés por los organizadores de las jornadas en su figura: sin el proyecto empresarial burgués no hubiesen existido esas generaciones de artistas y de pensadores.

Y es que a menudo tendemos a incorporar erróneamente a nuestro intelecto como verdades irrefutables, lo que son en realidad grandes mentiras en las que basar ese victimismo que caracteriza a muchos de nuestros paisanos.

Verdades-mentiras como que los intelectuales, los políticos y los empresarios no tienen un punto de encuentro. Como que la política no es para los empresarios, o como que los partidos con posibilidad de gobernar no se nutren de empresarios porque para eso ya existe una extensa oferta de profesionales liberales mucho más acostumbrados a hablar a las masas, que son los llamados a representarnos ante los poderes públicos.

Si aquellos político-empresarios del XIX y de las tres primeras décadas del siglo XX hubiesen defendido esas ideas, puede que la llegada del ferrocarril o la construcción del puerto de Almería (proyectos redactados y controlados por aquellos almerienses), estuviesen aún pendientes.

La historia, caprichosamente cíclica, ha vuelto a situar a Almería en el mapa económico mundial, pero nuestra provincia sigue siendo una especie de “Triángulo de las Bermudas” para el mapa político: el mapa de las prioridades, el que parte el bacalao.

Las distintas intervenciones de las jornadas que comento, han dejado claro que la burguesía almeriense una vez tuvo un plan y que sólo la Guerra Civil truncó la obra de aquellas mentes preclaras.

Ahora, a año y medio de unas nuevas elecciones generales, sigo preguntándome cuantos empresarios del sector agrícola o del sector del mármol serán seducidos por los partidos políticos para elaborar con algunos de ellos las listas de Almería al Senado y al Congreso. Suponiendo claro, que las listas se elaboren en Almería.

Visto que la riqueza sin influencia puede ser flor de un día, aunque creamos tener una economía consolidada, le diré a mi buen amigo Andrés Sánchez Picón, factotum de este interesante encuentro y hombre sabio donde los haya, tanto por lo que sabe como por su capacidad para aglutinar voluntades, que organice otras jornadas similares el año que viene en la sede de ASEMPAL o de la Cámara de Comercio. A ver si se genera de una vez el debate dialéctico necesario y llegamos a tiempo a los próximos comicios.

Porque Almería no puede permitirse el lujo de ver frenado su desarrollo por culpa de luchas partidistas que, apartados del mundo empresarial de la provincia, solo ven en éste un elemento de primera magnitud para que el fisco autonómico y estatal recaude impuestos para pagar obras y servicios públicos de otros territorios, que nunca acaban de llegar al nuestro.

Enseñanzas del pasado
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