Acorralado

José Salguero Duarte

El título de esta tribuna de opinión, es el nombre del exitoso programa emitido cada jueves por la cadena privada Telecinco. El que como suele ocurrir en esta España decadente, amoral, corrupta y libertina, está alcanzando unas cuotas de pantalla muy importantes. Por lo que recientemente, desde la productora y dirección del mismo, decidieron ampliar su duración varias semanas más.

Como bien sabe, estimado lector, esta clase de programas llamados de la prensa rosa o del corazón, es lo que más abunda actualmente en las diferentes cadenas. Quedando claro y evidente para mí. Que la millonada de acorralados existentes en España hacia los mismos. No se pierden una emisión ni de este, ni de cualquier otro similar como: Sálvame, Enemigos íntimos, Vuélveme loca, etc.; por presuntamente imponerlos sigilosamente el desvergonzado sistema político imperante.

Por consiguiente, la proliferación de estos reality show no es por casualidad, porque están minuciosamente ideados y teledirigidos para mantener a las masas entretenidas. Consecuentemente, mientras piensan si fulanito se ha tirado a menganita o viceversa. No se percatan de la subterránea triste realidad política, económica y social que les rodea a nivel local, autonómico y estatal español.

No obstante, cuando hago zapping, si coincide que alguien está interviniendo en el programa La Noria. Suelo verlo si lo que dice el personaje es relevante para los intereses generales España. Como está ocurriendo en esta edición de Acorralado, con ciertos comentarios que realiza Blanca de Borbón, hija de Alejandro de Borbón (hijo bastardo del Rey Alfonso XIII).

España, bajo mi saber y entender a través de mis particulares investigaciones históricas realizadas en archivos y bibliotecas, etc., es compleja y abstracta, desde la misma cuna de su creación y hasta nuestros días, como consecuencia de las muchas extralimitaciones llevadas a cabo a lo largo de los siglos, desde las más altas hasta la más bajas instituciones del Estado.

Causas que han provocado que le tiemblen los pilares que la sustentaron a lo largo de su grisácea historia. Porque si actualmente, según el apartado primero del Título Preliminar de la Constitución de 1978 que dice: “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político".

¿Cómo es posible, que esos principios brillen casi por su ausencia? Porque los primeros que tienen que dar ejemplo a la población, son los que dirigen a este país desde todos niveles de las diferentes instituciones.

Por lo tanto, me pregunto: ¿Cómo es posible actualmente en España?, con el hambre, la miseria y muchas calamidades que están pasando millones de personas. ¡Cómo es posible!, que altos directivos de bancos, cajas de ahorros, políticos y otras especies similares… amasen enormes fortunas tan depredadoramente.

En fin... Acorralados estamos más de uno también no por trincar o por realizar otros hechos delictivos. Sino porque cuando alguien camina sin perder el rumbo desde su más absoluta libertad, siempre hay un mal parido que intenta torcérselo como sea.

Por consiguiente, desde que comenzara a colaborar periodísticamente en los distintos medios, siempre me expresé sin rodeos. Motivando esa actitud mía, que con bastante frecuencia me aconsejaran algunos de mis lectores, que tuviera cuidado porque me podía ocurrir algo.

En un principio no le hacía caso a esos consejos, al tenerle fe ciega en la libertad de expresión reconocida en la Constitución Española. Pero en el transcurrir del tiempo, me fui percatando que no todo era democracia lo que me cercaba.

Consecuentemente, como lo prometido es deuda, finalizaré esta tribuna con parte de la letra de la canción: Canto a la libertad, de José Antonio Labordeta; dedicada a los aparatos represores y torturadores del planeta, porque...

“Habrá un día en que todos al levantar la vista, veremos una tierra que ponga libertad...

Sonarán las campanas desde los campanarios, y los campos desiertos volverán a granar, unas espigas altas dispuestas para el pan…

Para un pan que en los siglos nunca fue repartido, entre todos aquellos que hicieron lo posible, por empujar la historia hacia la libertad…

Que sea como un viento que arranque los matojos, surgiendo la verdad y limpie los caminos, de siglos de destrozos contra la libertad…

Habrá un día en que todos al levantar la vista, veremos una tierra que ponga libertad..."