Juan Antonio Palacios Escobar
No voy a referirme en este artículo a esa emblemática y popular atracción de feria, que popularmente por estas tierras del sur conocemos como “las cunitas”, y que sirven de imagen de muchos parques temáticos de las más importantes capitales europeas. Tampoco pretendo con estas líneas, desarrollar una crítica en sentido positivo o negativo sobre el popular programa de Televisión de la noche de los sábados en Telecinco.
Más bien a lo largo y ancho de este breve paseo literario, queridos lectores de TELEPRENSA. ES en este subir y bajar, en medio de tantos movimientos bursátiles que son más una montaña rusa en caída que un cohete en ascenso, entre el arriba y el abajo y volatilidades extremas y suspensiones, de ventas en corto por parte de brokers y especuladores
Nos sentiremos fuertes o flojos, experimentaremos calores o fríos según la época del año, nos consideraremos grandes o pequeños, contemplando lo general o fijándonos en lo particular., perdiéndonos en los detalles y la hojarasca o centrándonos en los argumentos y los árboles del bosque.
Entre tantas vueltas y vaivenes, nos dará tiempo para pensar en el poder de la verdad y la mentira, de las paces y las guerras, del vivir instalados en el respeto o entre disturbios y conflictos, soñando con esperanzas e ilusiones o deprimidos por decepciones y fracasos.
Cinco minutos en los que nos dará para todo, entre aperturas y cierres , sentiremos la sensación de libertad y miedo, de ser jóvenes y viejos , de sentirnos altos y bajos, pequeños y grandes, sólidos y frágiles , ágiles y lentos, correctos e incorrectos , valientes y cobardes, trabajadores y vagos, divertidos y aburridos, triunfadores o fracasados, reyes y súbditos.
Los vaivenes del poder son como la noria, unas veces arriba y otras abajo, aunque nunca es perjudicial proponernos lo que realmente podemos alcanzar y así evitaremos desengaños, a pensar que todo ha de funcionar siempre a pedir de rosas y en el momento más inesperado llevarnos el peor de los palos.
Al igual que estar en lo más alto de esta atracción de feria, padeciendo vértigo debe ser una auténtica tortura, mirarlo todo con optimismo es un buen comienzo para cualquier tarea, pero no debemos olvidarnos de escatimar esfuerzos si queremos conseguir buenos resultados porque hay cosas que no podremos cambiar por mucho que nos empecinemos.
No obstante en esos segundos en los que se está más cerca del cielo , disfrutaba de una placidez y una calma , que le hacía sentir la serenidad deseada de abandonar lastres que no necesitaba que le atenazaran y se reafirmaba en el placer de callar en lugar de hablar por hablar.
Aquella experiencia de subidas y bajadas, de idas y venidas, le había hecho más consciente de sus aciertos y errores, de lo poco y lo mucho que podemos llegar a ser, de la sinfonía de sonidos y silencios, de las multitudes y soledades con las que convivimos, de las preguntas y respuestas que nos hacemos y no obtenemos, de los despacio y deprisa que puede pasar la realidad ante nuestros ojos.
Como en la Noria, nos hacen ver una realidad que no existe o altamente maquillada para que no la reconozcamos , y entre tanta manipulación , asistimos al concierto del desconcierto , con mucha información que nos aleja del conocimiento, actitudes miserables enmascaradas como nobles, procedimientos mezquinos bajo la máxima de que el fin justifica los medios y manejos de personajes que configuran el circo de la mediocridad , en las que unos rompen la hucha para llevarse su contenido y otros encienden la mecha para dar espectáculo.
Hemos de vacunarnos para no quedarnos enganchados en las alturas o presos en las bajuras, huecos por estar solo llenos de nosotros mismos, y como decía Alfonso X el Sabio que cuanto más vacíos, más ruido hacemos. Quizás lo deseable sea aspirar a ser ciudadanos para sentirnos más libres y miembros de la polis.
