Saber esperar

Juan Antonio Palacios Escobar

La paciencia es la madre de la ciencia. De ahí que en la vida hay que saber esperar si queremos conseguir lo que nos hemos propuesto, y pensar que tras cualquier tempestad, llega la calma. No vale todo, y a cualquier precio, y nunca jamás podemos poner en peligro la pérdida de nuestra dignidad, si no dejaríamos de ser nosotros mismos para convertirnos en títeres del mejor postor.

No nos fiemos de nuestras vanidades queridos lectores de TELEPRENSA. ES, porque acabaremos siendo esclavos de los profesionales del halago. Tampoco nos dejemos amedrentar por los que utilizan gritos o trompetas para demostrar sus lucimientos y sorprendernos con que les asiste la razón, cuando son el vivo ejemplo de la irracionalidad y la intransigencia.

Que no se nos olvide que nadie es más que nadie , por muy poderoso que nos parezca , que por tanto resulta ridículo que alguien intente con su predica sermoneamos dentro o fuera del púlpito, imponernos sus ideas o sus costumbres.

Debemos vacunarnos de aquellos salvadores que intentan mezclar lo personal con lo colectivo, acaparar o invadirlo todo, como si fuera de su propiedad, porque en su autismo son incapaces de ver personas y sólo perciben cosas.

Seamos sensatos y no gastemos más de lo que tenemos, hagamos del esfuerzo y del trabajo nuestra inspiración, y de nuestra capacidad de manejar con acierto la información que nos llega, nuestra creatividad y abramos nuestras mentes al misterio y a lo extraordinario.

Tener ambiciones es legítimo, siempre que no se convierta en una fijación, en una obsesión autodestructiva, que nos lleva a colocarnos en el mercado dispuestos a vendernos y a ser mercenarios del poder y nuestra propia gloria, sin importarnos si hacemos o no daño a los demás.

La vida es como la noria, da vueltas y vueltas, sube y baja, y unas veces nos va bien y otras mal, por eso como los deportistas hemos de ejercitar diariamente nuestra paciencia, para saber templar nuestro carácter y afrontar las adversidades con fortaleza.

Saber esperar es una cualidad de gente capaz de aprender de las situaciones y las personas, máxime en los tiempos que corren, en los que somos muy dados, al “lo quiero y ya”, en la que nos hemos acostumbrado a las prisas, a la inmediatez, al ahora mismo, a la comida rápida, a tener toda información en el mismo momento que se produce.

Dar tiempo al tiempo, y sobro todo cuando se tiene la responsabilidad de administrar bienes y recursos públicos, es una necesidad .Hay que madurar las ideas y nuestras actuaciones. Si somos capaces de mantener la serenidad, nos vacunaremos contra las ansiedades y los males de la precipitación. Nos daremos cuenta, que no hace falta que tengamos siempre nuestros móviles encendidos, ya que ni somos el ombligo del mundo, y aunque nos empeñemos, este gran autobús sigue su ruta, aunque nosotros nos apeemos.

La política es una de esas actividades donde la paciencia es más necesaria, y donde se descubre a través de la experiencia que las cosas no suceden sólo por secuencia sino por consecuencia, por lo que mantener la calma es fundamental para la resolución de los problemas, para aguantar situaciones de tensión, y para soportar sin entrar en crisis, que todo lo que creemos conocer, tienen un carácter parcial y fragmentario, y que lo absoluto y lo perfecto son incompatibles con la condición humana.