21 de junio de 2011, 9:59
José María Ortega
Hay ciertos gestos
que, pasando por buenos,
son deshonestos.
Pues un regalo, aparente acción noble,
puede ser fango.
Si quien lo da
persigue un beneficio
que es ilegal.
Se ha hecho frecuente descubrirlo en política últimamente.
Así hemos visto
los regalos de Gürtel
que son delito.
Aunque el feo vicio
de 'comprar' regalando
siempre ha existido.
La democracia
ha sacado a la luz
tan viles tramas.
Pero es sangrante
que obtengan mayorías
estos mangantes.
