jueves. 04.06.2026

Abusos electorales

Miguel Martín, teleprensa.es

Estas elecciones son un poco diferentes, tenemos una nueva Ley y nadie parece tener muy claro qué es lo que se puede o no hacer, aunque sí que parece que todos conocen a la perfección el camino que lleva a la Junta Electoral, porque prácticamente todo el mundo ha interpuesto alguna que otra denuncia en las dos últimas semanas.

La Ley está para cumplirla, eso es cierto, pero creo que estamos llegando a un nivel de estupidez y absurdo difícil de controlar. Que si tú no has quitado los carteles, que si tú has pagado la fiesta de estos vecinos, que si el periódico de marras te saca demasiado guapo, que si te dedican demasiado espacio…

Lo que me parece inaceptable es el uso de la Junta Electoral para chorradas que después no llegan a ninguna parte, como mucho a una disculpa o a la cancelación del acto que ha provocado el enfado.

Lo peor es que me parece que los medios somos los que más perjudicados salen en esta jugada magistral de nuestros queridos partidos políticos. Como no está muy claro cuándo se puede cometer un ilícito, mejor no se informa, no vaya a ser que incurramos en la ira del de enfrente.

Más cachondo resulta aún que si publicas que algo se ha puesto en marcha, porque has estado siguiendo ese tema desde hace tiempo, se interprete como que han pagado al medio de turno para que aparezca esa información, en una, aparentemente, nada velada forma de hacer campaña.

Por no hablar de lo que le toca a los audiovisuales. Que en una cadena pública se mida el tiempo que se da a cada uno, para garantizar la objetividad, puede ser lógico y coherente. Que se pretenda hacer esto en radios y televisiones privadas, que tendrán una determinada línea editorial, o un planteamiento propio, no lo es tanto.

Vamos a ver, imaginen que a mí, director de una radio privada, me apetece darles el mismo tiempo a todos, hayan obtenido dos o dos mil votos en las pasadas elecciones. Que, por ejemplo, UPyD tenga la misma presencia que PSOE y PP. Pues no puedo, no me dejan, y el único perjudicado aquí es el partido minoritario, que como mucho contará con unos segundos para decir lo mismo que los mayoritarios en minutos.

Visto así ¿no parece acaso una forma de mantener el poder de unos pocos? Si no se puede hablar de nada, si se denuncia y censura cualquier uso, si los pequeños no pueden moverse a su gusto… ¿Qué nos queda? Un tablero bicolor en el que sólo juegan los de siempre, los que, a fin de cuentas, se van a repartir el pastel.

Triste, pero así es cómo es.

Abusos electorales
Entrando en la página solicitada Saltar publicidad